¿Que tan difícil es reemplazar el petróleo ruso?

En 2019, un cuarto de las necesidades de petróleo de la UE fueron cubiertas por el crudo ruso. Alemania produce el 36 por ciento de su energía con petróleo. En Grecia es el 50 por ciento, pero en Chipre y Malta llega al 80 por ciento. Gran parte de las importaciones proceden de Rusia por su cercanía geográfica. Quizás eso explica que en las negociaciones para imponer nuevas sanciones, Hungría, Alemania y Austria se han mostrado en contra a un boicot petrolero. Suecia, Dinamarca y Finlandia también.
Al menos teóricamente, para la UE es más fácil reemplazar el petróleo que el gas ruso. Comparativamente, es más sencillo mover petroleros desde distintos lugares del mundo, dice a DW Kai Eckert, del Servicio de Información de Energía. A diferencia del gas licuado, la infraestructura para el petróleo ya está disponible. Sin embargo, en ese escenario, el crudo también se encarecería. «A través del oleoducto de Druzhba, el petróleo llega a un precio estable. Si se compra a otros países, el envío será por mar y los costos de transporte, así como los plazos de entrega, aumentarán. Esto redundará en un incremento de los precios”, dice Eckert.
¿Puede reemplazarse el suministro de petróleo en el corto plazo? Según cifras de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la UE importó de Rusia 2,2 millones de barriles de petróleo crudo y 1,2 millones de barriles de derivados del petróleo al día durante el año 2021. Kai Eckert asume que sería posible obtener esas cantidades desde otras regiones. Por ello, Alemania -y también la UE- buscan opciones.
Principal fuente de ingresos de Putin
Los ingresos generados por el petróleo representaron cerca del 30 por ciento del presupuesto estatal ruso en 2021. En comparación, el gas, que es mucho más difícil de reemplazar, supone el 6 por ciento. Según estimaciones del think tank europeo Bruegel, la UE importa actualmente petróleo por un valor de 450 millones de euros al día. La falta de esos recursos debilitaría significativamente a Rusia.
Sin embargo, se discute qué tan rápido podría Moscú reemplazar esta pérdida consiguiendo nuevos socios. «Rusia necesitaría tiempo para buscar nuevos mercados», dice Lambrecht. Además, los oleoductos, por los que Rusia transporta su crudo a un precio más económico, ya no podrían utilizarse.
China podría jugar un importante rol en todo esto, porque su apetito de energía sigue siendo enorme. El Commerzbank ha detectado que India ya está comprando «grandes cantidades” de crudo a Rusia. Sin embargo, los nuevos compradores caen a cuentagotas, dice Lambrecht. Los nuevos socios están más lejos, las rutas comerciales son más largas y, como resultado, los petroleros tardan más en llegar a destino.
La mayoría de los expertos está de acuerdo en que una prohibición de las compras de petróleo ruso aumentaría más los precios. Y, para Rusia, un precio al alza podría compensar la caída de ingresos suscitados por la falta de compras europeas. Si eso sucediera, los efectos buscados se esfumarían. Pero si Rusia realmente vende menos a mediano plazo y el precio se estabiliza, la UE habría alcanzado su objetivo y Putin se vería muy afectado.