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Patrimonio en peligro: Conap lucha contra la venta de carne de lagarto

24 de febrero de 2026
carne de lagarto.

Cada Cuaresma, el mercado del primer viernes en la parroquia El Calvario en Quetzaltenango se llena de colores, aromas de comida y artesanías, pero también de un comercio oculto: la carne de lagarto y pejelagarto. Lo que muchos consideran tradición, para Conap es un delito que golpea al patrimonio natural del país.

“Conservemos nuestras especies, es parte de nuestro patrimonio natural y es la riqueza que tenemos y nosotros mismos la estamos dañando”, pidió Mildred Arango, asesora jurídica de la Dirección Regional del Altiplano Central. Las especies comercializadas son silvestres y protegidas, por lo que su captura y venta sin licencia está prohibida.

Las autoridades han intensificado los operativos con el apoyo de la Policía Nacional Civil, en particular de DIPRONA, para frenar el tráfico en los mercados. Este año lograron la aprehensión de una vendedora y el decomiso de decenas de libras de carne, pero el reto va más allá de una sola detención.

Arango explicó que no se trata de vendedores aislados, sino de familias completas que participan en cada eslabón de la cadena: desde la captura hasta la preparación y transporte del producto. “Cada uno de los miembros de la familia tienen roles distintos”, indicó, lo que refuerza la necesidad de abordar el problema como un fenómeno organizado.

Carne ilegal de lagarto se resiste a salir de los mercados de Xela

La funcionaria reconoce que las campañas de sensibilización a vendedores y compradores son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de sanciones efectivas. “El poder coercitivo de la norma es importante”, sostuvo, al referirse a los procesos legales que se inician cuando se detiene a un infractor.

El llamado final es directo: “Por favor, no tengan mascotas, no compren, no coman y cuidémosla”, dijo Arango sobre la fauna silvestre del país. En su visión, solo cuando la ciudadanía deje de demandar estos productos, las ferias religiosas y mercados podrán ser vitrinas de cultura sin convertirse en escaparate de un comercio ilegal.