La capital enfrentará la Cuaresma 2026 con 200 mil vehículos adicionales

Héctor Flores, gerente de Emetra, advirtió que la realidad vial de este año es significativamente más compleja que la del anterior. Según el funcionario, el parque vehicular ha crecido de forma alarmante, lo que condiciona cualquier plan de movilidad durante los cortejos procesionales que inician esta semana. La ciudad debe adaptarse a un volumen de tránsito que no se detiene ante las actividades religiosas.
“Empezamos este año con 203 mil vehículos, entre carros y motos, más que lo que tuvimos en 2025, y eso nos predetermina una realidad”, afirmó Flores. Esta cifra récord obliga a las autoridades a ver las procesiones no solo como actos de fe, sino como eventos masivos que requieren una planificación logística similar a la de un encuentro deportivo internacional para evitar el colapso total de las vías.
Flores explicó que la gestión actual se divide en tres frentes: el conductor que llega al evento, el peatón que asiste a ver el paso de las imágenes y los actores externos, como el comercio informal. La convergencia de estos grupos en puntos específicos del Centro Histórico genera un nudo difícil de desatar si no existe una disposición especial por parte de los ciudadanos que transitan diariamente por el sector.
A diferencia de los partidos de fútbol, donde la logística se concentra en un recinto cerrado, las procesiones ocurren en movimiento, lo que complica la administración del espacio público. “Aquí se trata de mantenerlos a salvo, en condiciones seguras, durante un recorrido preestablecido”, señaló Flores, subrayando que la seguridad vial y peatonal es la prioridad absoluta para su institución en este periodo.
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El funcionario hizo un paralelismo con otras grandes ciudades del mundo, donde los eventos masivos se organizan con meses de antelación. En Guatemala, la tradición se mezcla con una modernidad saturada de motores. Flores enfatizó que la administración de la ciudad hoy requiere acciones inmediatas para que la población pueda hacer uso del espacio público sin que la movilidad se vea interrumpida drásticamente.
Por otro lado, se mencionó que las actividades ya no se limitan solo a los fines de semana. Desde este martes y Miércoles de Ceniza, la actividad en templos como el Beaterio de Belén o El Calvario empezará a mover el flujo de vehículos en horarios hábiles. Esta intensidad temprana en el calendario litúrgico pone a prueba la capacidad de respuesta de los agentes de tránsito desde el inicio de la cuaresma.
Finalmente, Flores recalcó que el éxito de la movilidad dependerá de la capacidad de los guatemaltecos para comprender que el sistema vial es como un organismo vivo. “El sistema está interconectado, como un torrente sanguíneo, donde venas y arterias están conectadas; algo importante generará sus efectos en toda la ciudad”, concluyó, haciendo un llamado a la paciencia y a la planificación ciudadana.