Astrid Lemus descarta aliarse con grupos que «capturaron» la justicia

La contienda entre Astrid Lemus y Estuardo Gálvez es presentada por la candidata como una batalla entre dos visiones irreconciliables de país. Mientras que su oponente representa, a su juicio, la continuidad de un modelo desgastado, ella se posiciona como una figura ajena a las alianzas oscuras. Lemus fue tajante al afirmar que no buscará apoyos entre aquellos sectores que han sido señalados de cooptar el sistema judicial guatemalteco.
«Hay grupos con los que jamás podría aliarme, porque buscamos un rescate de las instituciones», declaró Lemus durante la entrevista. Esta postura marca una distancia crítica respecto a las dinámicas tradicionales de «pactismo» en el CANG, donde los votos suelen negociarse a cambio de favores futuros. Para la abogada, la única alianza válida es con el profesional que ejerce su carrera con ética y que hoy se siente huérfano de representación.
La candidata enfatizó que su independencia no es solo un eslogan de campaña, sino un rasgo de su trayectoria pública. «Tengo un carácter independiente y así se me ha conocido; mi faro será únicamente la interpretación de la Constitución», subrayó. Este compromiso es, según ella, lo que más incomoda a las estructuras que prefieren magistrados «amigables» o sujetos a compromisos políticos previos a su toma de posesión.
Lemus analizó el papel que ha jugado la CC en los últimos años, señalando que el tribunal ha perdido su rol de contrapeso. «La Corte debe dejar de ser politiquera y volver a ser técnica», sentenció. Al ser cuestionada sobre cómo resistirá las presiones de los poderes fácticos una vez en el cargo, respondió que la integridad no se negocia y que su historial en el ejercicio profesional respalda su capacidad de decir «no» a las consignas.
Usac abre recepción de expedientes para elección de magistrados de la CC
El contraste con su rival, Estuardo Gálvez, es evidente en el discurso de Lemus. Aunque no lo mencionó por nombre en cada frase, aludió constantemente a la necesidad de renovar los liderazgos que han pasado décadas orbitando el poder. «El gremio ya no quiere más de lo mismo; el rechazo de la población a la forma en que han actuado los órganos de justicia es evidente», explicó la abogada, conectando el sentimiento ciudadano con la votación gremial.
Para Lemus, ganar la segunda vuelta sin deber favores es la única forma de garantizar que sus resoluciones sean imparciales. Afirmó que el país atraviesa un momento clave donde se define si la CC será un escudo para la democracia o un cómplice del autoritarismo. «Buscamos un perfil que garantice tres cosas: imparcialidad, independencia e integridad», reiteró como su hoja de ruta innegociable hacia el balotaje del 12 de febrero.
Finalmente, la candidata hizo un llamado a los abogados que aún dudan de su independencia. Les pidió observar quiénes la apoyan y quiénes la atacan, asegurando que sus enemigos definen mejor su postura que sus propios discursos. Con esta firmeza, Lemus busca consolidar un voto de castigo contra el status quo y convertir su magistratura en un bastión de resistencia técnica frente a la influencia política.







