Un modelo agotado: las cuentas pendientes del transporte público

El sistema de transporte de pasajeros continúa siendo uno de los sectores con mayores rezagos normativos y administrativos en el país, una situación que volvió al centro del debate tras recientes hechos que evidenciaron fallas estructurales.
Desde la Dirección General de Transporte (DGT), se impulsa un proceso de reorganización institucional que busca ampliar el acceso a los servicios y reducir la discrecionalidad histórica en los trámites.
Parte de este esfuerzo ha sido la revisión de expedientes acumulados durante décadas, muchos de ellos con inconsistencias que complican su resolución.
La digitalización aparece como una de las principales apuestas para agilizar procesos y reducir la burocracia, aunque el volumen de casos heredados representa un desafío técnico y administrativo significativo.
En paralelo, se discute la necesidad de una reforma legal integral que sustituya la normativa vigente desde mediados del siglo pasado.
La propuesta apunta a actualizar el marco regulatorio, establecer reglas más claras y cerrar espacios que, según diversos sectores, han facilitado prácticas irregulares en el sistema de transporte.