Quiénes son los posibles sucesores de ‘el Mencho’ en el CJNG

Los posibles sucesores de Nemesio Oseguera Cervantes en el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se mueven entre su círculo familiar político y un grupo de “generales” con control territorial y fuerte capacidad de fuego, sin que exista una única figura indiscutible. Entre los nombres más señalados está su hijastro Juan Carlos Valencia González, conocido como El 03, El Pelón o El R3, identificado por autoridades de Estados Unidos y analistas como uno de los mandos de más alto rango y con fuerte ascendencia al interior del cártel por su cercanía familiar con alias «el Mencho» y su papel operativo en plazas estratégicas de México.
También aparece Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, El Sapo o Rey Sapo, considerado segundo al mando en la estructura del CJNG, con historial de control criminal en estados como Guanajuato, Veracruz, Nayarit, Tabasco y actualmente con fuerte presencia en Puerto Vallarta, lo que lo coloca como un candidato clave para encabezar un eventual relevo. Otro perfil con peso sucesorio es Audias Flores Silva, El Jardinero, señalado como jefe del CJNG en Zacatecas, Guerrero, Nayarit, Jalisco y Michoacán, estados donde el grupo mantiene una red de operaciones y bienes ilícitos, lo que le da músculo territorial para disputar el mando nacional.
Guatemala refuerza vigilancia fronteriza tras muerte de «el Mencho» en México
A ellos se suma la figura de Ricardo Ruiz Velasco, El Doble R, identificado como uno de los generales más violentos del cártel y presunto responsable de varias ofensivas armadas en el Bajío, así como la familia criminal de Gonzalo Mendoza Gaytán, vista por algunos reportes como posible dinastía sucesora dentro de la organización.
En el plano familiar directo, la línea de sangre de El Mencho está prácticamente cortada para efectos de sucesión: su hijo Rubén Oseguera González, «el Menchito», fue extraditado y sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos, mientras que hermanos y otros parientes cercanos han sido detenidos o extraditados, por lo que el relevo parece inclinarse hacia el bloque de yernos, hijastros y mandos regionales ya consolidados. Esto abre la puerta a un liderazgo colegiado o a una pugna interna entre varias facciones, más que a la aparición de un nuevo jefe único con el mismo nivel de control que tuvo El Mencho.