Cómo la muerte de ‘el Mencho’ puede reconfigurar el narcotráfico en la región

La muerte de «el Mencho» abre un escenario de alta volatilidad para el narcotráfico en México y, por extensión, en Centroamérica. Este suceso conlleva un riesgo inminente de mayor violencia a corto plazo y plantea una posible reconfiguración del mapa criminal en el mediano plazo.
El éxito del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como organización violenta y expansiva se debió, en gran medida, al liderazgo único y estable de Nemesio Oseguera Cervantes. Esta cohesión interna permitió al grupo evitar guerras fratricidas, concentrarse en la conquista de territorios y diversificar sus negocios ilícitos. Con su caída, se rompe ese equilibrio; expertos en seguridad advierten que la pérdida de jefes históricos suele debilitar a las estructuras y detonar disputas sangrientas por la sucesión, emulando lo ocurrido en el pasado con los cárteles del Golfo y Tijuana.
Diversos análisis sobre el escenario «post-Mencho» ya anticipaban una posible guerra civil entre sus principales mandos o «generales». Aunque este conflicto interno podría frenar temporalmente la expansión del cártel, es altamente probable que dispare los índices de homicidios y enfrentamientos en plazas clave mientras se define el nuevo mando. Esta inestabilidad no se limitará a México: dado que el CJNG ha consolidado rutas hacia Estados Unidos, Centro y Sudamérica, cualquier fragmentación daría lugar a células más autónomas y violentas compitiendo por corredores estratégicos.
El hombre más buscado de México: Quién era Nemesio Oseguera, “el Mencho”
La historia del narcotráfico demuestra que la caída de un gran capo rara vez reduce el tráfico de drogas de forma sostenible. Por el contrario, suele iniciar un proceso de fragmentación y reajuste de alianzas acompañado de picos de violencia. En el caso del CJNG, el grupo más mortífero del país, este reacomodo representa una oportunidad para que el Cártel de Sinaloa y otras estructuras rivales intenten recuperar territorios y rutas.
Finalmente, este vacío de poder tendrá un impacto directo en las cadenas de tráfico de drogas sintéticas hacia el istmo centroamericano y el mercado estadounidense, marcando el inicio de una etapa de profunda incertidumbre en la seguridad regional.