¿Qué hacen los pandilleros con el dinero que recaudan de las extorsiones?

Las ganancias que perciben los grupos delictivos que se dedican a la extorsión en Guatemala equivalen a unos US$40 millones, expone el informe “Extorsión en el Triángulo Norte de Centroamérica: siguiendo el dinero” que presentó la entidad Global Financial Integrity (GFI) con sede en Washington, D.C.
Sobre el principal uso del dinero y las ganancias de las extorsiones, el informe de GFI determinó que generalmente van para tres cosas:
- Primero, se gastan en “costos operativos’’ del grupo criminal, es decir, ayudan a financiar más extorsión y criminalidad.
- Segundo, se lavan, generalmente a través del uso de testaferros y empresas locales que manejan altos volúmenes de efectivo.
- Y tercero, los fondos se usan para corrupción, es decir, sobornos para autoridades, “y lamentablemente, hay un ciclo vicioso de extorsión-corrupción que es fuerte en toda la región, incluyendo a Guatemala”.
El informe indica que la extorsión afecta a casi todo el país, pero las más afectadas son las áreas urbanas y las zonas con alto comercio y transporte, como los departamentos de Guatemala, Quetzaltenango y Escuintla.
Además, remarcó Yansura, hay un reto muy grande con la disponibilidad de datos, ya que aproximadamente solo una de cada tres víctimas denuncia, y aún entre los casos denunciados, hay diferencias y discrepancias entre la información de la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público, “y todo esto dificulta el esfuerzo de comprender y combatir ese delito”.
Impacto en la economía
El delito de la extorsión tiene un alto impacto en las economías analizadas por GFI, y en cuanto a la actividad productiva de Guatemala, los US$57 millones perdidos en pagos de extorsión podrían haberse gastado en muchas otras cosas como, por ejemplo: salarios, mejoras a empresas existentes o incluso en la creación de nuevos emprendimientos.
Yansura cita, por ejemplo, que, debido a esta situación en el transporte público, muchas personas prefieren ir a su trabajo en su propio vehículo, si lo tienen, lo que es comprensible, pero se traduce en ciudades congestionadas, problemas en la calidad del aire y muchas horas al día en el tráfico, que se podrían invertir en trabajo, estudio o tiempo con la familia.
Por lo que entonces, la extorsión tiene costos económicos y sociales que van mucho más allá del dinero pagado a los criminales, remarcó la experta.
Sobre la tendencia del delito, Yansura expresó que en Guatemala hay fluctuaciones entre meses, pero la tendencia general es al alza, si se tienen en cuenta las denuncias. “No sabemos si esto significa que están aumentando las extorsiones o si las personas están denunciando más. En mi opinión, es la primera”.
Otra debilidad, para Guatemala, es la falta de información sobre este delito, pues considerando el número de personas y empresas afectadas se pensaría que hay más datos disponibles.
En el caso de extorsión a personas, hay una encuesta oficial que es muy buena, pero con información al 2018 y no ha sido actualizada; luego, hay datos del MP y de la PNC, pero hay discrepancias.
En el caso de extorsión a empresas, se cuenta con poca información en el país porque no se pudo incluir una cifra estimada en el estudio.
*Con información de Prensa Libre