Pandillas y narcotráfico: La dura realidad de la inseguridad en Guatemala

Las pandillas han sido históricamente un elemento clave en el panorama de la violencia en Guatemala.
En una entrevista reciente en «La primera emisión de La Red 106.1», el analista en seguridad Arkel Benítez discutió el papel de estas organizaciones en la creciente crisis de seguridad del país.
Según Benítez, las pandillas han evolucionado en su forma de operar, adaptándose a las nuevas circunstancias y desafíos que enfrentan.
Benítez explicó que, aunque la extorsión ha sido la principal fuente de ingresos para las pandillas, el narcotráfico ha comenzado a jugar un papel cada vez más importante.
La introducción de drogas sintéticas en el país ha cambiado la dinámica del crimen, permitiendo que las pandillas diversifiquen sus fuentes de financiación. Esto no solo aumenta la violencia en las calles, sino que también plantea nuevos riesgos para la población, especialmente para los jóvenes.
El analista mencionó que las pandillas han comenzado a franquiciar su nombre, permitiendo que otros grupos operen bajo su estandarte. Esta estrategia de expansión ha llevado a un aumento en la violencia y la extorsión, ya que más grupos buscan aprovechar el terror que infunden las pandillas en los territorios que controlan.
Benítez también advirtió sobre la posibilidad de que se establezcan laboratorios de drogas sintéticas en Guatemala, lo que podría agravar aún más la situación. La facilidad de producción y distribución de estas drogas, junto con la falta de control estatal, podría llevar a una escalada de la violencia que afecte a toda la sociedad.
A medida que las pandillas se vuelven más sofisticadas en sus operaciones, la respuesta del Estado se vuelve cada vez más crucial. Benítez enfatizó la necesidad de un liderazgo fuerte y una estrategia integral que aborde tanto la violencia como las causas subyacentes del problema.
Esto incluye la inversión en infraestructura y recursos para la Policía Nacional Civil, así como un enfoque proactivo en la prevención del delito.
En resumen, el papel de las pandillas en la crisis de seguridad de Guatemala es complejo y multifacético.
La evolución de estas organizaciones y su adaptación a las nuevas circunstancias representan un desafío significativo para el Estado. Es esencial que se implementen medidas efectivas para combatir la violencia y restaurar la seguridad en el país.