Infraestructura renovada, ¿oportunidad o reto pendiente para el deporte?

Más allá de las medallas y los resultados, uno de los principales efectos de los recientes eventos regionales fue la modernización de la infraestructura deportiva en Guatemala.
La renovación y construcción de decenas de instalaciones representó una inversión relevante para el desarrollo del deporte y dejó una base física que podría beneficiar a atletas actuales y futuros.
En total, fueron intervenidas más de treinta instalaciones deportivas, lo que permitió mejorar condiciones de entrenamiento y competencia en distintas disciplinas.
Este esfuerzo respondió a una necesidad histórica del deporte guatemalteco, que durante años enfrentó limitaciones por la falta de espacios adecuados.
Sin embargo, el reto ahora se centra en la sostenibilidad de estas obras. Especialistas advierten que, sin planes de mantenimiento y uso continuo, la infraestructura corre el riesgo de deteriorarse en poco tiempo.
La coordinación entre las entidades rectoras del deporte será determinante para asegurar que estas instalaciones se mantengan activas y funcionales.
El legado de 2025 abre una oportunidad para fortalecer procesos deportivos a largo plazo, siempre que exista una visión estratégica que priorice el cuidado, la gestión y el aprovechamiento de la infraestructura construida.







