Fieles hasta el final: afición de Xelajú demuestra su grandeza pese a la derrota

La afición de Xelajú Mario Camposeco volvió a demostrar por qué es considerada una de las más fieles, apasionadas e imponentes de Guatemala y Centroamérica. A pesar de la caída en la gran final de la Copa Centroamericana 2025 ante Alajuelense, los miles de seguidores superchivos presentes en el estadio Cementos Progreso despidieron a su equipo con cánticos, aplausos y frases de aliento, reconociendo el histórico torneo que realizó el plantel dirigido por Amarini Villatoro.
Desde las gradas, teñidas de azul, rojo y blanco, la hinchada mantuvo su apoyo inquebrantable hasta el último minuto. Y cuando llegó el momento más duro, tras definirse el título en penales, los aficionados se pusieron de pie, levantaron bufandas y entonaron sus tradicionales cantos para respaldar a los jugadores, quienes devolvieron el gesto aplaudiendo a la afición antes de abandonar el campo.
El respaldo comenzó muchas horas antes. El pasado miércoles, desde temprano en la mañana, decenas de buses partieron desde Quetzaltenango rumbo a la capital, formando una caravana de ilusión que llenó de color las carreteras del país. Familias, peñas organizadas y seguidores de todas las edades viajaron para asistir a la final, creando un ambiente festivo que se sintió en las inmediaciones y dentro del estadio.
Pero el apoyo no fue únicamente en casa. Un grupo de aficionados acompañó al equipo en todos los partidos de visita durante el torneo, viajando a Costa Rica, Honduras, El Salvador y cualquier destino donde jugara Xelajú MC. Esa presencia constante, ruidosa y leal contribuyó a que el club se sintiera local en plazas ajenas y reforzó su imagen como una de las hinchadas más fervorosas de la región.
Aunque el título no llegó, la afición superchiva dejó claro que su grandeza va más allá de los resultados. Con orgullo, pasión y un acompañamiento ejemplar, los seguidores de Xelajú se convirtieron en protagonistas de una campaña memorable que engrandece la historia del club y fortalece su identidad como uno de los gigantes emocionales del fútbol centroamericano.