Entre mejoras y pendientes: el futuro del transporte aéreo en Guatemala

El cierre de 2025 encuentra a la infraestructura aeroportuaria del país en un proceso de transición marcado por mejoras operativas, pero también por retos estructurales que siguen sin resolverse del todo.
Así lo refleja el balance presentado por el viceministro de Transportes, Fernando Suriano, al referirse a la situación del Aeropuerto Internacional La Aurora.
Durante el último año se ejecutaron cambios orientados a mejorar la experiencia del pasajero, especialmente en materia de seguridad operacional y control aéreo.
La modernización de la torre de control y ajustes en los protocolos internos forman parte de una estrategia para optimizar la operación diaria del principal aeropuerto del país.
Sin embargo, el panorama no está exento de obstáculos. Persisten conflictos legales heredados de contratos anteriores, así como limitaciones en la infraestructura que requieren inversión sostenida.
A ello se suma la necesidad de redefinir el modelo de gestión aeroportuaria, particularmente en la separación de funciones operativas y normativas, un tema que continúa en análisis.
De cara a 2026, las autoridades anticipan un año clave para consolidar los cambios iniciados, con énfasis en tecnología, capacitación del personal y mayor eficiencia operativa, en un contexto donde la demanda de transporte aéreo sigue en aumento.