El Real Madrid mantiene el pulso en LaLiga entre silbidos

En el minuto 100, de penalti y cuando llevaba veinte minutos con un jugador más por la expulsión de Pathé Ciss, el Real Madrid logró ante el Rayo (2-1) la victoria que necesitaba para seguir dependiendo de sí mismo, un triunfo que le mantiene a un punto del Barcelona, pero que no despeja dudas, ni le libra de silbidos en el Santiago Bernabéu.
Tres semanas después de asumir el cargo, Álvaro Arbeloa no ha logrado que cambie el estado de ánimo de la afición, ni que esta siga señalando a jugadores, por más que la distancia con el Barcelona sea mínima y aumente a nueve puntos su ventaja sobre el Atlético. Lastrado por la eliminación en Copa y la derrota en Lisboa, que le condena a jugar una eliminatoria extra en la Liga de Campeones, sigue habiendo en el equipo jugadores bajo sospecha.
Lo está Vinicius, que, dispuesto a cambiar la opinión de la grada desde el inicio, fue de lo mejor del equipo y marcó un gran gol al cuarto de hora, el primero que anota en Liga desde octubre. También Jude Bellingham, lesionado al poco de comenzar el partido, y Dean Huijsen, sobre el que se fijan las miradas por la debilidad defensiva del conjunto blanco.
Una fórmula conocida
Pese a que ante el Rayo Kylian Mbappé envió un balón al larguero y Eduardo Camavinga un remate de cabeza al poste, lo que al Real Madrid al final le sigue funcionando es una fórmula ya conocida antes de la llegada de Arbeloa; la habitual parada salvadora de Thibaut Courtois – que le sacó un mano a mano al rumano Andrej Ratiu con 1-1 en el marcador- y la eficacia de Mbappé, infalible desde el punto de penalti, desde donde ha marcado ocho de los nueve que ha lanzado en Liga.
Al Rayo, que acabó con nueve jugadores tras las expulsiones de Pathé Ciss (m.80) y Pep Chavarría (m.103), no le queda ni el consuelo de haber soñado con puntuar durante más de hora y media. Por más que su entrenador, Iñigo Pérez clamase que «once contra once» su equipo fue mejor, el conjunto vallecano solo está un punto por encima del descenso, al que puede caer si el Mallorca no pierde con el Sevilla el lunes, con una dinámica preocupante, derrotado en sus tres últimos partidos.







