martes, 10 de febrero de 2026

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Internacionales

El legado aperturista del papa Francisco marca el rumbo del próximo cónclave

La Red JL21 de abril de 2025
Papa Francisco cónclave

Tras el fallecimiento del papa Francisco, la Iglesia Católica entra en un periodo de sede vacante, una etapa de transición que culminará con la elección de un nuevo pontífice por medio del cónclave.

En este contexto, las decisiones del papa saliente cobran una relevancia crucial, especialmente su renovación del Colegio Cardenalicio con la creación de 21 nuevos cardenales a finales de 2024.

Un acto que no solo amplió la representación global de la Iglesia, sino que consolidó una visión progresista que probablemente influirá en la elección de su sucesor.

Una renovación hacia la apertura

Desde el inicio de su pontificado, Francisco impulsó una agenda de regeneración dentro de la Iglesia: mayor inclusión, descentralización del poder vaticano y atención especial a los márgenes del mundo católico.

La selección de cardenales provenientes de regiones tradicionalmente periféricas —como África, Asia o América Latina— fue una clara apuesta por una Iglesia más diversa y menos eurocentrista.

Con los últimos nombramientos, el papa Francisco no solo reafirmó esta visión, sino que dejó una huella indeleble en el órgano que elegirá al próximo papa.

Actualmente, cerca de dos tercios de los cardenales con derecho a voto han sido nombrados por él.

Un número clave, ya que se requiere esa misma proporción para elegir a un nuevo pontífice.

Un cónclave menos conservador

Con este nuevo equilibrio en el Colegio Cardenalicio, los sectores más conservadores de la Iglesia han visto disminuida su influencia. Lo que antes era una Iglesia dividida entre visiones progresistas y tradicionalistas, ahora muestra una tendencia más homogénea hacia la reforma.

Temas como la sinodalidad, el papel de la mujer en la Iglesia, el cuidado de la creación y el diálogo interreligioso son ejes que, aunque aún generan tensiones internas, han ganado espacio en el debate eclesial. Esta transformación será decisiva en el próximo cónclave.

Los posibles sucesores

Aunque la elección del papa sigue siendo un proceso cargado de discreción e imprevisibilidad, ya han surgido nombres con peso entre los vaticanistas.

Entre los favoritos se encuentran el cardenal húngaro Péter Erdő, conocido por su perfil moderado y su experiencia como arzobispo de Esztergom-Budapest, y el cardenal luxemburgués Jean-Claude Hollerich, quien ha destacado por su papel como relator general del Sínodo sobre la Sinodalidad, promovido por el propio Francisco.

Ambos representan sensibilidades distintas dentro del bloque reformista: mientras Erdő tiene un enfoque más doctrinal, Hollerich encarna la visión pastoral y dialogante que ha caracterizado al pontificado saliente.

El peso del legado

El próximo cónclave, más allá de elegir a un nuevo líder espiritual para los más de 1.300 millones de católicos en el mundo, decidirá la continuidad o el viraje del legado de Francisco.

Su apuesta por una Iglesia más abierta, descentralizada y con rostro global ha sentado las bases para una nueva etapa en la historia del catolicismo.

Y aunque el nombre del próximo papa aún es incierto, una cosa parece clara: el futuro de la Iglesia se debatirá en clave de continuidad con el pontificado que supo sacudir estructuras milenarias con gestos de cercanía, reforma y apertura.

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