viernes, 6 de febrero de 2026

Anuncio 1

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.

Economía

Démosle Mujeres | Adriana Ruano cuenta cómo una lesión cambió su vida

La Red JL21 de julio de 2025
adriana ruano

La vida de Adriana Ruano podría dividirse en dos capítulos claramente definidos: antes y después de aquella lesión que, a sus 15 años, puso fin a su carrera como gimnasta. Con casi 14 años dedicados a la gimnasia artística y a punto de clasificar para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, una lesión en la columna vertebral cambió el rumbo de su vida deportiva y personal.

«Estaba muy cerca ya de cumplir mi sueño, a punto de ir a un mundial que iba a ser clasificatorio a Juegos Olímpicos de Londres 2012», recuerda Adriana durante su entrevista en el podcast «Démosle Mujeres» de Banco Industrial. Para una adolescente que pasaba ocho horas diarias en la Federación de Gimnasia —más tiempo del que permanecía en su casa o en el colegio—, escuchar que debía retirarse «de la noche a la mañana» fue devastador.

«Para mí que me dijeran ‘te tenés que retirar’ de la noche a la mañana fue como un shock», confiesa la atleta guatemalteca. «Saber que había entrenado 14 años de mi vida para ese sueño y literal de la noche a la mañana ‘no más gimnasia’… fue difícil no solo para mí, para mi familia».

Lo que siguió fue un periodo de casi cuatro años en los que Adriana luchó contra la ansiedad y buscó un nuevo sentido para su vida. «Me refugié mucho en la comida y me subí de peso. Tantas cosas… entrar a un mundo nuevo básicamente que yo no conocía», explica sobre ese difícil periodo de transición.

La red de apoyo resultó fundamental en ese momento crítico. Sus padres, su hermano, sus ex entrenadores de gimnasia, profesionales de la salud y su fe fueron pilares esenciales para encontrar un nuevo camino. «Mis papás lo primero a buscar psicólogo porque de verdad que no estaba sabiendo manejar la situación», recuerda sobre esos momentos difíciles.

Fue precisamente su hermano quien, en diciembre de 2012, la llevó a conocer el tiro deportivo, específicamente la modalidad de foso o trap. «Yo nunca había visto un arma, mucho menos había palpado un arma. Entonces cuando yo veo la escopeta, yo ‘Jesús, ¿qué es esto?'», relata entre risas sobre su primer encuentro con la que sería su nueva disciplina.

Aunque rompió el primer plato en su intento inicial —»pura casualidad», según ella misma reconoce—, el camino hacia enamorarse de este nuevo deporte no fue inmediato. «No fue que fuera amor a primera vista», confiesa Adriana, quien admite que durante los primeros cuatro años de práctica le costó encontrar verdadera pasión en el tiro deportivo.

«Me costó mucho aceptar que era ya muy buena en un deporte, que tenía cierto nivel y que se puede decir que era de las mejores en mi país, y llegar a un deporte en donde pues empezó a aparecer la frustración a diario», explica sobre ese periodo de adaptación que ella denomina «empezar otra vez».

Durante casi cuatro años, Adriana terminaba en último lugar en cada competencia, fuera nacional o internacional. «Lo más fácil es retirarte, decir ‘ah, bueno, no sirvo para esto, ya cuatro años en las mismas’, pero creo que ahí entró nuevamente esa Adriana resiliente», reflexiona.

El punto de inflexión llegó en 2016, cuando tuvo la oportunidad de asistir como voluntaria a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Allí pudo ver competir a sus compatriotas en el tiro deportivo y experimentar el espíritu olímpico en primera persona. «Creo que eso me marcó mucho para encontrar nuevamente una pasión en este deporte», reconoce.

Al regresar de Brasil, Adriana cambió su mentalidad: en lugar de ver todo lo negativo, comenzó a valorar la experiencia que ya tenía como deportista. «No estás de cero en este deporte, ya traes una experiencia de 14 años en competencias, ya sabes enfrentar una competencia, ya traes muchas herramientas psicológicas y mentales», se decía a sí misma.

Esa nueva perspectiva, sumada a la resiliencia que había desarrollado durante sus años como gimnasta —»en una rutina de gimnasia tienes un minuto y medio para iniciar y completar tu rutina, y si te caes te tienes que levantar inmediatamente»—, le permitió perseverar hasta lograr clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio en 2018.

La historia de Adriana Ruano es un testimonio de cómo el deporte puede ser una escuela de vida. Su capacidad para reinventarse tras una lesión devastadora, para encontrar una nueva pasión cuando la anterior le fue arrebatada, y para perseverar a pesar de los resultados adversos, la convierte en un ejemplo de resiliencia no solo para los deportistas, sino para cualquier persona que enfrente un cambio drástico en su vida.

«Creo que este deporte me vino a enseñar a agachar un poco la cabeza y decir ‘no te las puedes todas, tienes que aprender, tienes que aprender a perder'», reflexiona Adriana sobre las lecciones que le ha dejado su transición de la gimnasia al tiro deportivo. Una transición que, aunque dolorosa, le permitió eventualmente cumplir su sueño olímpico, aunque por un camino completamente distinto al que había imaginado.

Démosle Mujeres | Adriana Ruano cuenta cómo una lesión cambió su vida - La Red 106.1