*Escrito por Juan Fernando Girón Solares
Cuando la Tradición se convierte… en una gran bendición para Guatemala

Habrá usted querida o querido lector discernido, que a diferencia de otros años, en este 2024 no hubo un personaje central único, en torno al cual giraron las cuartillas de esta historia cuaresmal.
Efectivamente, hubo varios y cada quien desde su propio escenario y la actividad económica del día a día, nos destacaron la importancia que cobran para todas aquellas personas que de una u otra manera, no solamente nos identificamos sino especialmente cambiamos nuestras vidas durante esta época tan hermosa del año.
Podríamos señalar de esta manera, que el personaje central lo constituye aquella persona que aún y cuando recibe una remuneración por sus servicios que nacen de su trabajo honrado o actividad económica, es decir no lo hace por simple devoción, ese trabajo o actividad a base de sacrificio, esfuerzo y creación, nos traslada a un mundo fantástico que da inicio entre los meses de febrero y marzo con la Cuaresma, nos acerca a sus costumbres y tradiciones con intensidad conforme van pasando los días, para luego desembocar en la Semana Mayor y sus hermosas actividades paralitúrgicas, que día tras día Santo, atesoran nuestros mejores recuerdos con tal o cual imagen de Jesús o la Virgen, conforme sea la devoción que ilumine nuestros corazones.
Por estos motivos, y haciendo saltos en los espacios cronológicos de cada episodio, las actividades durante estos días grandes se mantienen, y se mantendrán gracias al aporte de personas como don Rafa, doña Carlo, Marvin, Sor Rosa Elvira y Guillermo, ya que en mayor o menor medida, TODOS nosotros nos hemos encontrado con alguno o algunos de ellos para solicitar y recibir sus servicios en nuestras tareas penitenciales.
Nuestras amadas tradiciones de la época, indudablemente no serían las mismas sin ellos. Es un ferviente deseo del autor de estos apuntes, que en los años venideros y al recordar esta historia, usted recuerde con cada capítulo, la importancia del trabajo de estos esforzados guatemaltecos que a más de llevar honradamente el pan a sus mesas, es un elemento de suma importancia para lo que nuestra Cuaresma y Semana Santa es en la actualidad.
Adicionalmente, en alguna ocasión esporádica, hemos encontrado alguno que otro comentario malintencionado de personas que no comulgan con nuestras tradiciones cuaresmales, y han vertido críticas destructivas en torno al supuesto despilfarro que representa para Hermandades y organizadores de procesiones la realización de estos cortejos.
Pues bien, en contrapartida de dichos comentarios, aquí una pequeña muestra de cómo nuestras procesiones son un genuino motor de la economía para muchos hogares chapines, que encuentran con su trabajo una fuente muy digna y honorable para obtener recursos.
Siendo así, y por todo lo hasta ahora mencionado, no nos resta sino hacer especial hincapié, en la importancia del aporte que para nuestro país implica el trabajo de nuestros héroes y heroínas que trabajan o prestan sus servicios en torno a la Cuaresma y Semana Santa año con año, cuando la TRADICIÓN SE CONVIERTE indudable y efectivamente, en una GRAN BENDICIÓN PARA GUATEMALA ¡¡¡