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¿Cuáles son los verdaderos desafíos que enfrenta la ejecución de obras públicas en Guatemala?

25 de julio de 2025
¿Cuáles son los verdaderos desafíos que enfrenta la ejecución de obras públicas en Guatemala?

La ejecución de obras públicas en Guatemala enfrenta una serie de desafíos que frecuentemente resultan en retrasos, sobrecostos y cuestionamientos por parte de la ciudadanía.

Durante una reveladora entrevista con La Red 106.1, el ingeniero José Istupe, director de la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (COVIAL), ofreció una mirada desde dentro sobre los factores que complican la realización de proyectos de infraestructura en el país, tomando como caso de estudio la recién finalizada obra del kilómetro 11.5 de Carretera a El Salvador.

Cuando se le preguntó directamente sobre qué provocó que el tiempo de ejecución de la obra se extendiera considerablemente, Istupe fue franco: «Básicamente fue un tema administrativo. A veces, durante las administraciones, no avanzan los trabajos como deberían. Es complicado decir que un trabajo avance según la planificación».

Esta respuesta inicial abre la puerta a una realidad poco discutida públicamente: los obstáculos administrativos que enfrentan las obras públicas en Guatemala. Según Istupe, uno de los principales problemas es la fluidez en los pagos por parte del Estado.

«A veces, el Estado cuesta un poco que pague. No es que ya esté el constructor terminando y el Estado pagando. A veces esas son cuestiones que pueden detener el trabajo», explicó el funcionario.

La situación se complica aún más cuando hay cambios de administración, como ocurrió con la obra del kilómetro 11.5. Istupe reveló que al asumir la dirección de COVIAL, encontró que «la obra estaba suspendida. Ya no había pagos, el constructor no cobraba creo que desde noviembre, para abril que nosotros llegamos».

Este tipo de interrupciones en el flujo de pagos inevitablemente resulta en paralizaciones de obra que extienden los tiempos de ejecución.

Otro factor significativo mencionado por el director de COVIAL es la naturaleza impredecible de las obras, especialmente aquellas que responden a emergencias. «A veces hay redefiniciones en el diseño.

Como hablábamos, uno va excavando en el suelo, se encuentran más problemas de los que ya tiene, se tiene que modificar la planificación», explicó Istupe. Esta realidad es particularmente relevante en un país con la complejidad geológica de Guatemala, donde las condiciones del terreno pueden variar significativamente incluso en distancias cortas.

El clima también juega un papel crucial en los retrasos de las obras públicas, especialmente en proyectos viales. «Imaginemos en este caso carreteras, de los mayores problemas que tenemos nosotros, ya que ahorita hay un poco de canícula, siempre va a ser el agua y eso va a ser en cualquier obra que lo van a detener. Cuando son movimientos de tierras, como fue en este caso esta obra del kilómetro 11.5, el factor lluvia influye demasiado y no puede trabajar usted con agua», detalló el ingeniero.

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Istupe también señaló desafíos relacionados con la logística y la disponibilidad de materiales especializados. «Estas vigas que son pretensadas, que se tienen que mandar a hacer con tiempo, pero si el diseño no es adecuado, se vuelven a modificar», ejemplificó, ilustrando cómo los cambios en el diseño pueden generar retrasos en cadena que afectan todo el cronograma de la obra.

Cuando se le pidió imaginar un escenario ideal para la ejecución de obras públicas, Istupe fue contundente: «Planificación, planificación». El director de COVIAL enfatizó la importancia de «tomar en cuenta todos los factores necesarios: materiales, distancia, el clima, transporte, personal adecuado para poderlo trabajar y, sobre todo, que la parte presupuestaria siempre esté disponible».

Esta última condición, la disponibilidad presupuestaria, parece ser un factor determinante en la ejecución exitosa de obras públicas. Istupe recordó que «hace muchos años empezaba una obra y después resultaba que ya no tenía fondos», una situación que afortunadamente ha mejorado con el tiempo, según indicó.

Además de los factores mencionados, el director de COVIAL destacó la importancia de contar con empresas constructoras que tengan la experiencia y capacidad técnica necesarias para ejecutar los proyectos. «Para que una obra pública sea de calidad, se tiene que contar con los factores, y uno de los más importantes también son la experiencia con que cuente la empresa que va a construir, que contenga el personal adecuado, un buen departamento de planificación, los superintendentes, los ingenieros, el personal técnico, la mano de obra que sea calificada», enumeró.

La entrevista también reveló la complejidad de los procesos administrativos asociados a la ejecución de obras públicas. «La parte burocrática administrativa de hacer las estimaciones, de ver cómo avanza el pago dentro de las instituciones», fue señalada por Istupe como un factor adicional que puede complicar el avance de los proyectos. «A veces lo administrativo en lo público suele ser muy engorroso», reconoció el funcionario.

Un aspecto particularmente revelador de la conversación fue la comparación que Istupe estableció entre la construcción de una casa particular y la ejecución de una obra pública. «Es como cuando uno construye su casa, que uno dice ‘bueno, voy a terminar en seis meses’, y se termina alargando a veces ocho o nueve meses, porque son parámetros que uno no puede definir», explicó, humanizando un problema que a menudo se presenta como exclusivo de la gestión pública.

Esta comparación resulta especialmente pertinente porque permite a la ciudadanía comprender que muchos de los factores que afectan la ejecución de obras públicas son inherentes a cualquier proyecto de construcción, aunque en el ámbito público se magnifican debido a la escala de los proyectos y a las complejidades administrativas adicionales.

En el caso específico de las obras de emergencia, como la del kilómetro 11.5, Istupe destacó un desafío adicional: la imposibilidad de realizar una planificación completa antes de iniciar los trabajos. «Cuando salen las emergencias, recordemos que no tenemos la planificación completa de todo el trabajo que se va a realizar, por eso es una emergencia que se tiene que atender», explicó. «Entonces a veces se tiene que avanzar sobre la marcha para poder determinar realmente la magnitud de la falla».

Esta realidad contrasta con la percepción pública de que todos los aspectos de una obra deberían estar perfectamente planificados antes de su inicio, y explica en parte los sobrecostos y retrasos que frecuentemente se observan en proyectos de respuesta a emergencias.

A pesar de todos estos desafíos, Istupe se mostró optimista respecto a la finalización de la obra del kilómetro 11.5, anunciando que el 31 de julio quedará «habilitado el paso para los vehículos en ese sector», aunque algunas obras complementarias menores continuarán en las bases de los puentes y en el talud hacia el barranco.

¿Cuáles son los verdaderos desafíos que enfrenta la ejecución de obras públicas en Guatemala? - La Red 106.1