martes, 10 de febrero de 2026

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Internacionales

Con sello propio: el papa Francisco moldeó el futuro del próximo cónclave

La Red JL21 de abril de 2025
Papa francisco cónclave

El papa Francisco desafió las expectativas con el nombramiento de 21 nuevos cardenales el pasado 7 de diciembre de 2024.

Como ha sido habitual en su pontificado, el líder de la Iglesia católica optó por decisiones tan sorprendentes como simbólicas: desde el cardenal más joven en décadas hasta un centenario que pronto alcanzará los 100 años, pasando por obispos de regiones tradicionalmente ignoradas por el Vaticano.

Estos nuevos nombramientos no solo amplían la diversidad geográfica y cultural del Colegio Cardenalicio, sino que también consolidan el legado reformista de un pontífice que ha puesto en el centro de su misión temas como la justicia social, la migración y la inclusión.

De los márgenes al centro

Uno de los nombramientos más comentados fue el de un cardenal de apenas 44 años, el más joven en ocupar este cargo en mucho tiempo.

En contraste, otro de los nuevos purpurados —próximo a cumplir 100 años— se convierte en el más longevo del total de 253 cardenales que conforman actualmente el Colegio.

Entre los nuevos integrantes destacaron varios obispos latinoamericanos con una fuerte orientación social, así como figuras menos esperadas, como el organizador de los viajes papales y los arzobispos de Teherán y Argel, nacidos en Bélgica y Francia, respectivamente.

Un estilo papal poco convencional

Para el profesor alemán de teología Jörg Ernesti, autor del libro Historia de los papas desde 1800, este patrón no es casual. Francisco actúa de manera “mucho menos convencional” que sus predecesores de los últimos dos siglos.

A menudo ignora diócesis tradicionalmente influyentes como Milán, París, Berlín o Sídney, y en cambio, opta por clérigos alineados con sus prioridades pastorales.

“Tiende a elegir a quienes están comprometidos con la causa de los refugiados y la migración”, señala Ernesti. Esto responde no solo a una lógica de inclusión, sino también a una apuesta por llevar al centro de la Iglesia las realidades de los márgenes.

La huella de Francisco en el próximo cónclave

Con estos nuevos nombramientos, el papa Francisco consolidó su influencia en el futuro de la Iglesia.

Hoy, 140 cardenales tienen menos de 80 años, lo que les permite participar en un eventual cónclave.

Se trata de una cifra inusualmente alta, lo que refuerza la idea de que el próximo pontífice llevará la impronta del actual.

Pero más allá de los números, lo que destaca es el sello personal del papa: Francisco elige, en muchos casos, a quienes no están buscando ser cardenales.

A menudo hay también una afinidad espiritual o personal con los nuevos purpurados: muchos provienen de órdenes religiosas, especialmente jesuitas, o comparten con él una sensibilidad pastoral similar.

Una Iglesia más global

El cambio más evidente es la creciente internacionalización del Colegio Cardenalicio.

En el cónclave de 2013, que eligió a Francisco, participaron 115 cardenales de 48 países.

Hoy, la distribución es mucho más diversa: los italianos han pasado de ser 28 a 17; los alemanes, de seis a tres; mientras que Asia y Oceanía cuentan ahora con 29 representantes (antes solo 11), y África con 18 (también antes 11).

Este nuevo mapa refleja la preferencia del papa por regiones donde la Iglesia crece en vitalidad: África, Asia y América Latina.

¿Un cónclave más impredecible?

Pese a esta clara reconfiguración, los expertos advierten que la elección del próximo papa sigue siendo un proceso difícil de controlar.

“En última instancia, los cónclaves son impredecibles”, subraya Ernesti, quien recuerda que ningún papa ha podido garantizar del todo la continuidad de su visión a través de sus nombramientos.

Massimo Faggioli, historiador italoamericano, señala otro factor de riesgo: la falta de encuentros entre los cardenales.

Aunque el Colegio se ha diversificado, sus miembros apenas se conocen. “El anonimato podría dificultar la elección”, advierte, señalando que Francisco ha hecho poco uso de las reuniones cardenalicias obligatorias.

Un legado abierto

Con cada consistorio, Francisco redibuja el rostro del liderazgo católico. Sus nombramientos recientes muestran una Iglesia menos preocupada por las jerarquías tradicionales y más centrada en la misión pastoral.

El próximo cónclave llevará su huella, pero su resultado —como siempre en la historia de la Iglesia— dependerá de la deliberación secreta de los cardenales. Y ahí, incluso la sorpresa puede volverse tradición.

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