Así será el protocolo de la ceremonia que dará el adiós al papa Francisco

El Vaticano ha confirmado oficialmente que la Misa Exequial del Papa Francisco se celebrará el próximo sábado 26 de abril a las 10:00 a.m. en el atrio de la Basílica de San Pedro.
La ceremonia marcará el inicio de los novenarios, el período de nueve días de oración que sigue al fallecimiento de un Pontífice.
La liturgia será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, según lo estipulado por el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, el protocolo oficial para los funerales papales.
La Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice detalló las disposiciones para los religiosos que deseen concelebrar la misa:
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Patriarcas y cardenales deberán presentarse antes de las 9:00 a.m. en la Capilla de San Sebastián, dentro de la Basílica, con mitra blanca damasquinada.
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Arzobispos y obispos deberán estar antes de las 8:30 a.m. en el Brazo de Constantino, llevando amito, alba, cíngulo y mitra blanca sencilla.
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Presbíteros deberán llegar antes de las 8:30 a.m. directamente a la Plaza de San Pedro, en el sector reservado, portando amito, alba, cíngulo y estola roja.
Al término de la misa se realizarán los ritos de la Ultima commendatio y la Valedictio, antes de trasladar el féretro a la Basílica de Santa María la Mayor, donde el Papa Francisco será sepultado, cumpliendo su deseo personal de reposar en el templo mariano al que profesó profunda devoción.
Además, se informó que los miembros de la Capilla Pontificia que deseen participar sin concelebrar deberán solicitar una acreditación especial al correo electrónico oficial celebraciones@celebra.va, portar el hábito coral correspondiente y estar en el atrio de la basílica antes de las 9:00 a.m., donde serán ubicados por los ceremonieros pontificios.
Con este anuncio, la Santa Sede formaliza el inicio del último adiós al Pontífice argentino, cuya partida ha marcado profundamente a la Iglesia Católica y al mundo entero.
El protocolo fúnebre y la liturgia buscan honrar su legado y preparar el camino hacia la elección del nuevo sucesor de San Pedro.