¿Un aumento necesario con efectos colaterales? Exportadores cuestionan salario mínimo 2026

La aprobación del salario mínimo para el año 2026 ha generado preocupación en el sector exportador guatemalteco, que advierte posibles efectos negativos en la competitividad, la inversión y la generación de empleo formal, especialmente en actividades vinculadas al comercio exterior.
La Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) señaló que el ajuste diferenciado aplicado a los distintos sectores productivos —5.5 % para actividades agrícolas, 7.5 % para las no agrícolas y 4 % para las relacionadas con la actividad exportadora— representa un incremento en los costos de operación que podría resultar difícil de absorber para muchas empresas, en un contexto marcado por desafíos logísticos y de infraestructura.

Según la organización, si bien existe consenso en la necesidad de mejorar los ingresos de los trabajadores del sector formal, este objetivo debe ir acompañado de aumentos en la productividad y de condiciones que fortalezcan la competitividad del país.
De lo contrario, el incremento de costos sin mejoras estructurales podría derivar en una reducción del empleo formal y en la postergación de nuevas inversiones.
AGEXPORT también subrayó que la política salarial debe considerar las diferencias territoriales y productivas del país, con el fin de atraer inversiones sostenibles a mediano y largo plazo.
A su criterio, un esquema técnico y predecible permitiría a las empresas planificar con mayor certeza sus operaciones y decisiones de expansión.
Finalmente, la gremial advirtió que, sin acciones que compensen el aumento salarial, Guatemala podría perder competitividad frente a otros mercados, lo que impactaría directamente en la capacidad del sector exportador para mantener y generar empleo formal.







