sábado, 7 de febrero de 2026

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Nacionales

Sistema Penitenciario: crisis crónica de hacinamiento, violencia y control criminal

wcumes17 de enero de 2026
Cárceles

El Sistema Penitenciario de Guatemala atraviesa desde hace décadas una crisis crónica que el Estado no ha logrado contener. Esta situación se manifiesta hoy en niveles históricos de hacinamiento, motines recurrentes y un creciente control de las pandillas dentro de las cárceles, que dista mucho del objetivo de rehabilitación que deberían cumplir estos centros.

Lejos de funcionar como espacios de reinserción social, numerosos centros penales operan como extensiones del crimen organizado y reflejan la debilidad estructural del sistema de justicia. La falta de control efectivo ha permitido que grupos criminales mantengan capacidad de organización y toma de decisiones desde el interior de las prisiones.

Con una capacidad instalada aproximada para seis mil internos, el Sistema Penitenciario alberga actualmente cerca de veintitrés mil personas privadas de libertad. Esto implica un nivel de hacinamiento que triplica la capacidad oficial, una realidad que el propio Ministerio de Gobernación ha reconocido como uno de los principales factores de riesgo.

Las cifras oficiales detallan que más de diez mil personas se encuentran en prisión preventiva y otras doce mil cumplen condena. Este escenario mantiene a las cárceles operando miles de plazas por encima de sus límites, convirtiendo el hacinamiento en un detonante constante de violencia, corrupción interna y colapso de cualquier intento de orden mínimo.

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Las consecuencias de este desborde estructural se han evidenciado en motines violentos registrados en centros como el Preventivo para Hombres de la zona 18, Fraijanes y El Boquerón. En estos hechos, reos vinculados al Barrio 18 y la Mara Salvatrucha han tomado rehenes y desafiado al Estado, demostrando que conservan capacidad de presión desde prisión.

Estos episodios, que han dejado guardias heridos y funcionarios fallecidos, han puesto bajo escrutinio la efectividad de las políticas de seguridad del gobierno. Aunque la respuesta oficial ha combinado operativos de fuerza, traslados de líderes pandilleros y un discurso de recuperación del control, las medidas no han logrado resolver el problema de fondo.

Diversos análisis coinciden en que la raíz de la crisis va más allá de la falta de espacio físico. El sistema arrastra décadas de rezagos en planificación, inversión, profesionalización del personal y coordinación judicial. A ello se suma la corrupción interna y la permanencia en prisión de miles de personas que ya cumplieron su condena, pero siguen privadas de libertad por no poder pagar multas, una situación que evidencia la profundidad y complejidad de la crisis penitenciaria en Guatemala.

Sistema Penitenciario: crisis crónica de hacinamiento, violencia y control criminal - La Red 106.1