jueves, 12 de febrero de 2026

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¿Será la historia un aliado para Guatemala en su batalla decisiva por la clasificación?

La Red JL24 de junio de 2025
selección de Guatemala

La tensión se intensifica en el campamento de la Selección de Guatemala mientras se prepara para el partido definitivo contra Guadalupe en la Copa Oro 2025.

Con la clasificación a la siguiente ronda en juego, el director técnico Luis Fernando Tena ha compartido reflexiones reveladoras sobre el estado anímico del equipo y los paralelismos históricos que podrían influir en este crucial encuentro.

Durante la conferencia de prensa previa al partido, el periodista Brian Antón planteó una doble interrogante al estratega mexicano: por un lado, consultó sobre la preparación del equipo considerando las tarjetas amarillas acumuladas, y por otro, indagó acerca de qué tan cerca se encuentra el conjunto guatemalteco de alcanzar los objetivos que Tena se ha propuesto con esta selección.

La respuesta del experimentado entrenador comenzó con una evaluación directa del estado actual del equipo: «Yo creo que está bien, está listo, el equipo está muy consciente de que nos jugamos todo el día de mañana». Esta declaración inicial transmite confianza en la preparación realizada y sugiere que, a pesar de la presión inherente a un partido decisivo, el grupo ha conseguido mantener la serenidad necesaria para afrontar el desafío.

Lo más revelador de la intervención de Tena fue, sin embargo, la inmediata conexión histórica que estableció: «Se repite la historia de hace dos años que nos jugamos todo con este mismo equipo de Guadalupe». Esta referencia a un precedente específico no es casual y proporciona un contexto significativo para entender la aproximación mental con que Guatemala afronta este compromiso.

El técnico mexicano profundizó en ese recuerdo, describiendo las características de aquel enfrentamiento: «Hace dos años fue un partido durísimo, muy parejo, creo que son fuerzas muy niveladas y que también se decide todo mañana». Esta evocación detallada cumple múltiples funciones comunicativas: por un lado, prepara a la afición para un encuentro potencialmente complicado, alejando expectativas de una victoria sencilla; por otro, transmite a sus jugadores la necesidad de mantener la concentración durante los noventa minutos ante un rival que ya demostró ser competitivo.

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La mención específica a «fuerzas muy niveladas» refleja un análisis realista de las capacidades relativas de ambos equipos. Lejos de subestimar a Guadalupe o sobredimensionar las posibilidades de Guatemala, Tena presenta un escenario de equilibrio donde los detalles podrían resultar decisivos. Esta evaluación honesta contribuye a preparar mentalmente a sus dirigidos para un partido que probablemente exigirá paciencia, resistencia y capacidad para sobreponerse a momentos adversos.

El paralelismo histórico establecido por el entrenador no se limita a advertir sobre la dificultad anticipada del encuentro. También sirve como recordatorio de que Guatemala ya superó un desafío similar en el pasado reciente, lo que podría proporcionar confianza adicional al grupo. La memoria de haber triunfado en circunstancias comparables representa un activo psicológico valioso en la preparación para este tipo de partidos decisivos.

Tena complementó su análisis histórico con una observación sobre el carácter de su equipo que transmite optimismo: «Creo que el equipo está bien y es en estos partidos cruciales donde mejor ha respondido nuestra gente, creo que eso nos deja muy optimistas». Esta declaración sugiere que el cuerpo técnico ha identificado una cualidad particularmente valiosa en el grupo: la capacidad para elevar su rendimiento cuando las circunstancias lo exigen.

La referencia a que el equipo responde mejor en «partidos cruciales» revela confianza en la fortaleza mental de sus dirigidos ante la presión. Esta característica, si se confirma en el campo, podría representar una ventaja significativa en un encuentro donde la gestión emocional resultará tan importante como los aspectos técnicos o tácticos.

El optimismo expresado por Tena no parece basarse en un voluntarismo vacío sino en evidencias concretas observadas durante su gestión. La mención específica a cómo «ha respondido nuestra gente» sugiere que existen precedentes que justifican esta confianza, posiblemente incluyendo el mencionado enfrentamiento de hace dos años contra el mismo rival.

Para Guatemala, el partido contra Guadalupe representa mucho más que un simple encuentro de fase de grupos. Es la culminación de un proceso y una oportunidad para demostrar crecimiento como selección. La capacidad del equipo para gestionar la presión inherente a estas circunstancias y mantener la claridad táctica en momentos de máxima tensión competitiva será determinante en sus aspiraciones de avanzar a la siguiente fase.

La segunda parte de la pregunta, relacionada con qué tan cerca está el equipo de alcanzar los objetivos que Tena se ha propuesto, quedó implícitamente respondida en su intervención. Al enfatizar la importancia del partido inmediato y su similitud con situaciones previas, el entrenador mexicano parece sugerir que la clasificación a la siguiente ronda representaría un hito significativo en el proceso de crecimiento del equipo, en línea con las metas establecidas para su gestión.

Los aficionados guatemaltecos esperan que la experiencia acumulada, tanto por el cuerpo técnico como por los jugadores que vivieron aquel enfrentamiento de hace dos años, se traduzca en ventajas tangibles sobre el terreno de juego. La familiaridad con el rival, la comprensión de lo que implica un partido de estas características y la memoria muscular de haber superado un desafío similar podrían proporcionar ese pequeño margen que a menudo define los resultados en encuentros equilibrados.

El desenlace de esta historia está aún por escribirse, pero las palabras de Luis Fernando Tena dejan entrever a un equipo que afronta el desafío con determinación y confianza en sus posibilidades. La combinación de respeto por el rival, consciencia de la dificultad del reto y fe en la capacidad de respuesta del grupo ante la presión configura un escenario mental potencialmente favorable para afrontar uno de los encuentros más importantes en la reciente historia futbolística de Guatemala.

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