¿Qué perderíamos si desaparecen los bosques tropicales de Guatemala?

Guatemala es uno de los países con mayor riqueza natural en Centroamérica, y sus bosques tropicales representan una pieza clave en el equilibrio ecológico no solo del territorio nacional, sino del planeta entero.
Estos ecosistemas, además de ser hogar de una biodiversidad extraordinaria, brindan servicios esenciales para millones de personas y para el funcionamiento saludable del ambiente.
Los bosques tropicales guatemaltecos actúan como verdaderos pulmones verdes. Absorben dióxido de carbono (CO₂), contribuyendo a mitigar los efectos del cambio climático.
También cumplen un papel determinante en la regulación del clima, la protección de los suelos contra la erosión, el mantenimiento de la fertilidad y la gestión del ciclo del agua, ya que ayudan a captarla, filtrarla y almacenarla.

Esta red de vida no solo se encuentra en Petén —donde destaca la Reserva de la Biosfera Maya y otras áreas protegidas del sur del departamento—, sino que se extiende a regiones de Izabal, Alta Verapaz, Baja Verapaz, Quiché y la costa sur del país.
En estas zonas se encuentran importantes refugios de vida silvestre y parques nacionales, como Cerro San Gil, Punta de Manabique, Río Dulce, Semuc Champey, las Grutas de Lanquín, el Biotopo del Quetzal y la Reserva de la Biosfera Visis Cabá, entre muchos otros.
Además de las áreas protegidas públicas, Guatemala cuenta con múltiples reservas naturales privadas, especialmente en la boca costa del Pacífico.
En muchas fincas, los propietarios han tomado la decisión de destinar parte de su territorio a la conservación de los bosques, siendo ejemplos claros de que el compromiso por la sostenibilidad también puede surgir desde la iniciativa privada.
En la costa del Pacífico, ecosistemas únicos como los manglares también forman parte de esta riqueza tropical. Allí destacan sitios como el Parque Nacional Sipacate-Naranjo, la Reserva Natural de Monterrico y el área de usos múltiples Hawaii, así como Manchón-Huamuchal, que cuenta con reconocimiento internacional como sitio RAMSAR.
La protección de estos bosques se lleva a cabo bajo la coordinación del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), entidad que promueve su conservación y uso sostenible.

La continuidad de los servicios ecosistémicos que brindan estos ecosistemas depende, en gran medida, del trabajo conjunto entre autoridades, comunidades locales, sector privado y la sociedad en general.
Conservar los bosques tropicales de Guatemala no es únicamente una tarea ambiental: es un compromiso con el agua que bebemos, el aire que respiramos, el clima que nos protege y el legado que dejaremos a las futuras generaciones.
Proteger estos ecosistemas es proteger la vida misma.
