¿Qué implicaciones tiene el aumento de casos de COVID-19 para la salud pública?

Erwin Calgua, epidemiólogo del Hospital General San Juan de Dios, informó que se ha observado un aumento notable en los casos de COVID-19 en diversas regiones del mundo, incluyendo América y Europa.
Calgua explicó que este incremento, aunque significativo, no ha alcanzado los niveles de emergencia que se vivieron durante los picos anteriores de la pandemia.
La tendencia actual refleja un aumento en la tasa de infección, pero dentro de los rangos que los expertos en salud pública habían previsto.
El epidemiólogo subrayó que el COVID-19 sigue evolucionando, con la aparición de nuevas variantes que pueden alterar la presentación de los síntomas y la gravedad de la enfermedad.
Entre las variantes actuales, algunas presentan síntomas que pueden empezar como una alergia antes de desarrollar fiebre, lo que complica la identificación temprana del virus.
Variantes de Covid-19
- Alfa, Kent o B.1.1.7
- Beta, sudafricana o B.1.351
- Gamma, brasileña o P.2
- Delta, india o P.1
Futuro del COVID-19
Calgua menciono el futuro del COVID-19, señalando que el virus ha pasado de ser una emergencia sanitaria global a convertirse en una enfermedad respiratoria endémica.
Esto significa que, aunque la situación puede estar bajo control con las medidas adecuadas, el COVID-19 seguirá circulando y siendo una preocupación de salud pública.
El epidemiólogo advirtió que, a pesar de la aparente estabilización de los casos en comparación con los picos anteriores, el virus puede seguir causando problemas a largo plazo.
Las infecciones repetidas o prolongadas pueden llevar a daños a los órganos y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Este fenómeno, conocido como COVID-19 prolongado, puede presentar complicaciones duraderas para los pacientes.
Medidas de prevención y adaptación
Con el COVID-19 convirtiéndose en una enfermedad endémica, Calgua enfatizó la necesidad de continuar con las medidas de prevención, como la vacunación, el uso de mascarillas y el distanciamiento social, según sea necesario.
El futuro del COVID-19 también dependerá de la capacidad de los sistemas de salud para adaptarse a las nuevas variantes y gestionar las complicaciones asociadas con la enfermedad.