¿Qué causó la muerte del papa Francisco? El Vaticano revela los detalles

El papa Francisco falleció este lunes 21 de abril a los 88 años, víctima de un ictus cerebral que le provocó un coma y un fallo cardiocirculatorio irreversible, según confirmó el Vaticano mediante el parte oficial de defunción.
El documento, firmado por Andrea Arcangeli, director de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, establece que la muerte se produjo a las 7:35 de la mañana, hora local, en su residencia en la Casa Santa Marta. La causa fue certificada a través de un registro electrocardiotanatográfico.
De acuerdo con el historial clínico del pontífice, Jorge Mario Bergoglio padecía diversas condiciones de salud que comprometían su bienestar en los últimos años. Entre ellas, una insuficiencia respiratoria aguda causada por una neumonía bilateral microbiótica, bronquitis múltiple, hipertensión arterial y diabetes.
El ictus cerebral, una afección neurológica grave caracterizada por la interrupción repentina del flujo sanguíneo al cerebro, derivó en un coma profundo y en un colapso irreversible del sistema cardiocirculatorio, según detalló el cardenal camarlengo Kevin Farrell, encargado de gestionar la sede vacante tras la muerte del pontífice.
En cumplimiento de los protocolos vaticanos, este mismo lunes se procedió al sellado del apartamento pontificio, tanto en la Casa Santa Marta como en el Palacio Apostólico. El rito fue presenciado por miembros de la Curia Romana, entre ellos el secretario de Estado Pietro Parolin y el arzobispo Edgar Peña Parra, responsable de Asuntos Generales.
El cuerpo del papa Francisco será velado inicialmente en su residencia, y se prevé su traslado a la basílica de San Pedro el miércoles para su exposición pública. La Santa Sede informó que el funeral tendrá lugar entre el viernes y el domingo de esta semana, siguiendo las disposiciones establecidas por el pontífice en su testamento.
Francisco dejó estipulado que su sepultura sea en la Basílica de Santa María la Mayor, en una tumba sencilla, sin ornamentos y con una sola inscripción: Franciscus.