viernes, 13 de febrero de 2026
Internacionales

«Profesor Jirafales» era ingeniero y alto ejecutivo en Televisa pero quería ser actor

17 de junio de 2021
Una trayectoria profesional y artística.

Fue parte del inolvidable staff de humoristas de Chespirito, la popular creación del mexicano Roberto Gómez Bolaños. Después del final de “El Chavo del 8″, se dedicó a girar con su circo hasta que se retiró de los escenarios en 2013.

Un cigarro grueso entre los dedos, un ramo de rosas, un bigote prolijo en composé con un sombrero oscuro. Y toda su prestancia de “último romántico”, coronada por casi dos metros de altura, para conquistar a la dueña de su corazón y de las tacitas de café más famosas de la vecindad de El Chavo.

Así se lo veía al Profesor Jirafales, el personaje más célebre que interpretó el actor mexicano Rubén Aguirre.

Aquel que patentó muletillas como “ta, ta, ta… ¡ta!” -una especie de cuenta hasta 10 antes de explotar de indignación- o el “después de usted” que funcionaba como contraseña para que Doña Florinda cerrara la puerta de su casa y se iniciara el romance entre ambos.

Aguirre nació el 15 de junio de 1934 en Saltillo, la población más grande del estado mexicano de Coahuila.

Y murió en Puerto Vallarta un 17 de junio de 2016, exactamente dos días después de haber cumplido 82 años.

Se recibió de ingeniero agrónomo y llegó a dedicarse de eso. Pero su amor por los medios de comunicación y la actuación fueron más fuertes.

“Trabajé en una propiedad agrícola, donde sembrábamos algodón, pero no me gustó mucho. Lo mío era la actuación. Siempre, desde muy chico me gustaba la actuación. Era niño cuando me salía a la calle e imitaba a los vendedores ambulantes que pasaban por mi casa”, contó Aguirre en una entrevista.

Tiempo después, Aguirre comenzó a trabajar en Televisa: era un alto ejecutivo de la cadena mexicana y su trabajo consistía en captar nuevos talentos. Ahí fue que conoció a Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, y fue el propio Rubén quien convenció a las autoridades del canal para que le dieran lugar a ese incipiente humorista. Años más tarde y ya cuando los entremeses de Los Supergenios de la Mesa Cuadrada y Chespirotadas eran un éxito, Aguirre le pidió a Chespirito que le devolviera el favor: quería formar parte del staff de comediantes de los programas. Y Gómez Bolaños se lo concedió.

“Empecé los sábados con las Chespirotadas, entonces me llamaron de la dirección general de Televisa y me dijeron: ‘Señor Aguirre, ¿qué está haciendo ahí?’. ‘Pues mi trabajo termina los viernes y esto es los sábados’. ‘No señor, o un lado o en otro, no puede hacer las dos cosas’. ‘Ah, bueno, entonces me voy con Chespirito’”, le contó a Susana Giménez a mediados de los 90, acerca de cómo fue su transición hacia la actuación. “La primera que dejó de hablarme fue mi mujer: ‘Estás loco, con lo que estás ganando… ¿con Chespirito cuánto ganas?’. ‘Todavía nada, pero algún día…’. Estuvo como dos meses sin hablarme”, agregó entre risas.

Dentro del universo Chespirito, Aguirre no solo interpretó al Profesor Jirafales, sino que también encarnó al Rufino Rufián, némesis de El Chapulín Colorado. También le puso cuerpo y alma a Lucas Tañeda, ladero de Chaparrón Bonaparte en Los Chifladitos. Y también fue el Sargento Refugio Pazguato, quien ponía en vereda a El Chompiras.

“Roberto Gómez Bolaños tiene mucho ingenio y él nunca pretendió que su programa fuera para niños. El siempre dijo que el suyo era un programa para todo el mundo. Y prueba de ello es que hay chistes que los niños no los entienden, pero que no les hacen daño. Simplemente son chistes que no están al alcance de su preparación”, definió Aguirre sobre el estilo humorístico de su amigo, que dio la vuelta al mundo.

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