Procesión del Señor Sepultado de San Francisco regresa a las calles de la zona 1

El cortejo procesional saldrá del templo, ubicado en la 6 avenida y 13 calle de la Zona 1, a partir de las tres de la tarde, para retornar al mismo a las 9 de la noche.
La procesión del Señor Sepultado de San Francisco saldrá en busca de la 14 calle, luego la 2 avenida para virar hacia la 16 calle hasta encontrar la avenida Centro América donde virará luego en la 13 calle, 1 avenida y buscar la 11 calle para pasar frente a la Capilla Señor de las Misericordias donde se estima esté a eso de las 10 de la noche.
Al pasar por toda la 11 calle, buscará la 8 avenida para cruzar y luego hacia la 12 calle donde hará el místico paso por el arco de correos e ingresar sobre el paseo de la sexta avenida hacia su templo.
Puntos de referencia del recorrido del Señor Sepultado de San Francisco:
- Salida 15:00 hrs
- Av Centroamerica y 16 calle 17:20 hrs
- Capilla de las Misericordias 18:45
- Arco de correos 20:35
- Entrada 21:30

Algo de historia
En 1595, y para evitar roces entre dominicos y franciscanos, la Iglesia Católica ordena que los oficios de crucifixión, el Sermón de las Siete Palabras y el descendimiento le correspondan a los franciscanos, quienes efectuaban procesiones del yacente solo en el atrio del templo.
A los dominicos les concedió la procesión por las calles, en las cuales participaba el Cabildo y el clero.
La imagen del yacente de San Francisco fue consagrada el 25 de noviembre del 2007, y este Viernes Santo será llevada en procesión durante siete horas de recorrido, para la cual aún hay venta de turnos a la entrada de la iglesia.
Esculturas similares
Otros yacentes barrocos, como el Cristo de la Penitencia, de La Recolección, el de Santo Domingo y el del Calvario, solo tienen movimiento en los hombros, mediante bolillos de madera.
Un detalle especial es del yacente de la Escuela de Cristo, Antigua Guatemala, que tiene movimiento en el cuello. El Viernes Santo, a las 15 horas, un miembro de la hermandad golpea la cruz donde está colocada la imagen, para que se incline la cabeza, a fin de recordar el momento de la muerte de Cristo: un instante impresionante.