Por fin, el CIV recibirá el cuestionado Libramiento de Chimaltenango

Seis años después de su inauguración y con múltiples fallas en su estructura, el Libramiento de Chimaltenango —una obra que costó Q528.6 millones— está por ser oficialmente recibido por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV). Así lo confirmó el viceministro de Infraestructura, Allan Guevara, quien anunció que la obra será incorporada a la red vial nacional el próximo mes.
“Estamos considerando que el siguiente mes ya tendremos completamente la jurisdicción del Libramiento”, declaró Guevara tras participar en una reunión en el Congreso de la República. Agregó que, con ello, el Ministerio podrá brindar el mantenimiento necesario, especialmente en los taludes y sectores donde se requiere bacheo y limpieza urgente.
La obra, que abarca 14.5 kilómetros y fue diseñada para aliviar el tránsito en la carretera Interamericana, ha sido objeto de controversia desde su entrega parcial, debido a derrumbes, hundimientos y baches que han deteriorado su infraestructura en poco tiempo. No obstante, tras un largo proceso de conciliación con la empresa constructora, el CIV asegura que ya se establecieron compromisos para que se concluyan los trabajos pendientes.
En el marco de la Mesa de Viabilidad de Proyectos, activada tras la aprobación del presupuesto de este año, se determinó que la empresa responsable debía realizar ciertas obras de reparación antes de que la comisión receptora y liquidadora asumiera formalmente el proyecto.
Guevara explicó que dicha comisión ya fue instalada, y que la empresa está en proceso de reponer el asfalto dañado por la maquinaria pesada utilizada para remover tierra tras los múltiples derrumbes ocurridos en el tramo. “Ellos están anuentes a poder venir y realizar dicho trabajo”, aseguró el viceministro.
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Además del recapeo, la constructora debe terminar algunas obras complementarias, como cunetas y disipadores de energía, que forman parte del sistema de drenaje del proyecto. Estas tareas se consideran esenciales para que la vía pueda operar de forma funcional y segura, una vez bajo control total del CIV.
“Habían otras obras específicas que tenían que ser trabajadas”, indicó Guevara, al referirse a los compromisos adquiridos por la empresa para evitar más retrasos en el proceso de liquidación del proyecto.
A pesar del deterioro y las críticas ciudadanas, el Gobierno insiste en que la entrega del Libramiento permitirá darle mantenimiento formal y correctivo, una vez sea incorporado al inventario oficial de la red vial nacional. Sin embargo, persisten las dudas sobre la durabilidad de la obra y la calidad de los materiales utilizados.
Con esta recepción pendiente, el Estado busca cerrar uno de los capítulos más polémicos en materia de infraestructura vial de la última década. No obstante, la sombra del sobrecosto y los fallos estructurales seguirá acompañando al Libramiento de Chimaltenango, considerado por muchos como un símbolo del abandono y la mala planificación en obras públicas.