viernes, 13 de febrero de 2026
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¿Podría esta crisis convertirse en la oportunidad para transformar radicalmente el sistema educativo guatemalteco?

17 de junio de 2025
¿Podría esta crisis convertirse en la oportunidad para transformar radicalmente el sistema educativo guatemalteco?

La prolongada huelga magisterial que mantiene sin clases a más de 300 mil estudiantes del sector público en Guatemala ha generado una crisis educativa sin precedentes, pero también ha abierto un espacio de reflexión sobre la posibilidad de transformar profundamente el sistema educativo nacional.

Esta perspectiva fue explorada durante la entrevista a Verónica Spross, representante de Empresarios por la Educación, en el podcast de RCN Media con Guillermo Velarde, donde se planteó si este conflicto podría convertirse en un punto de inflexión para el futuro educativo del país.

Max Santacruz, uno de los entrevistadores, cuestionó directamente a Spross sobre si la situación actual podría representar «un momento de inflexión» para «retomar la rectoría, la educación hacia el camino adecuado con el involucramiento de estudiantes, de padres de familia y de autoridades», sugiriendo la posibilidad de «dejar un poquito a lado toda esta parte, a veces, sindical que no necesariamente ha abonado para la educación de Guatemala».

La respuesta de Spross fue afirmativa y enfática: «Sí, yo creo que es un momento para que como sociedad nos unamos en torno a la educación, en torno al bienestar de las escuelas».

Esta declaración establece un marco conceptual donde la crisis actual no es vista únicamente como un problema a resolver, sino como una oportunidad para reconfigurar las dinámicas y prioridades del sistema educativo guatemalteco.

La representante de Empresarios por la Educación aprovechó la ocasión para hacer «un llamado a los padres de familia para que se acerquen a las escuelas, para que conversen, para que se acerquen también al municipio, a la corporación municipal, a empresarios, negocios cercanos, para que todos apoyemos a los centros educativos».

Esta convocatoria a la participación comunitaria ampliada sugiere una visión donde la responsabilidad educativa trasciende las aulas y se convierte en un compromiso social compartido.

Este enfoque comunitario y participativo representa un cambio significativo respecto a modelos tradicionales donde la educación se concibe principalmente como responsabilidad exclusiva del Estado o del personal docente.

La propuesta implícita en las palabras de Spross es que la transformación educativa requiere la articulación de múltiples actores sociales, desde familias hasta empresarios locales, pasando por autoridades municipales.

Spross también enfatizó la necesidad de que las escuelas «realmente cumplan con su misión, que es esa formación integral de la niñez», recordando el propósito fundamental de las instituciones educativas más allá de las disputas laborales o administrativas.

Esta referencia a la «formación integral» establece un horizonte normativo que podría orientar cualquier proceso de transformación educativa que emerja de la crisis actual.

La entrevistada también destacó la importancia de la supervisión y el cumplimiento de estándares educativos básicos: «debemos poner mucha atención desde las autoridades ministeriales a todo nivel, incluso a nivel local, a nivel departamental, velar para que no hayan escuelas que incumplan su misión, que no deben estar cerradas y deben cumplirse los 180 días de clase».

Esta afirmación subraya la necesidad de fortalecer mecanismos de accountability en el sistema educativo, asegurando que las normativas existentes se cumplan efectivamente.

Respecto a las escuelas actualmente cerradas por la huelga, que según mencionó suman aproximadamente 5,800, Spross expresó su esperanza de que puedan «reponer los días de clase y ampliar su ciclo escolar, terminando hasta finales de noviembre, de modo que puedan cumplir los 180 días de clase».

Esta preocupación por el cumplimiento del calendario escolar completo refleja un compromiso con estándares educativos mínimos que deberían mantenerse incluso en contextos de conflicto.

La conversación también abordó la dimensión tecnológica como componente esencial de cualquier transformación educativa contemporánea.

Ante la pregunta sobre la inversión en tecnología y capacitación docente, Spross fue contundente: «Por supuesto, la tecnología, ya al año que estamos hoy, en el siglo XXI, es muy importante».

Esta afirmación establece la modernización tecnológica como un imperativo ineludible para cualquier reforma educativa significativa.

La representante de Empresarios por la Educación detalló que «existen múltiples recursos digitales para el aprendizaje, desde plataformas, aplicaciones, en fin, muchísimos sistemas, a través de YouTube, muchísimos videos educativos, personas que se dedican a grabar materiales para jóvenes», ilustrando la abundancia de recursos tecnológicos disponibles que podrían incorporarse al sistema educativo guatemalteco.

Sin embargo, Spross también identificó necesidades infraestructurales concretas para hacer efectiva esta transformación digital: «debe hacerse un gran esfuerzo para que los centros educativos cuenten con equipo tecnológico, sean laptops, sean computadoras, sean tablets, pero también lo que es muy importante es que haya conectividad, que llegue el internet, todos los centros educativos».

Esta observación reconoce que la transformación tecnológica requiere inversiones sustanciales en infraestructura básica, sin la cual los recursos digitales disponibles no pueden aprovecharse efectivamente.

La entrevistada mencionó como dato positivo que «el Ministerio de Educación presentó la política de transformación digital recientemente», expresando su esperanza de que esto «sea una ventana de oportunidad para acelerar el paso en llevar la tecnología a los centros educativos públicos».

Esta referencia a iniciativas ministeriales ya existentes sugiere que existen bases institucionales sobre las cuales podría construirse un proceso de transformación más amplio.

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La crisis educativa actual, con sus evidentes costos para estudiantes y familias guatemaltecas, podría efectivamente convertirse en una oportunidad para repensar fundamentalmente el sistema educativo nacional.

La conversación con Verónica Spross sugiere que elementos clave de esta transformación podrían incluir: mayor participación comunitaria en la gestión educativa, fortalecimiento de mecanismos de supervisión y cumplimiento de estándares, modernización tecnológica integral y refocalización en la misión formativa integral de las escuelas.

El desafío pendiente, apenas esbozado en la entrevista, es cómo articular estos elementos en una estrategia coherente que pueda implementarse efectivamente en un contexto marcado por limitaciones presupuestarias, desigualdades estructurales y conflictos de intereses entre diversos actores del sistema educativo.

La transformación del sistema educativo guatemalteco requerirá no solo visión estratégica y voluntad política, sino también mecanismos efectivos de diálogo y construcción de consensos entre sectores que actualmente se encuentran en posiciones antagónicas.

¿Podría esta crisis convertirse en la oportunidad para transformar radicalmente el sistema educativo guatemalteco? - La Red 106.1