Participación ciudadana y transparencia: los retos detrás de las elecciones clave de 2026

Con el arranque de los procesos para elegir nuevas autoridades en cuatro instituciones fundamentales del Estado, el país entra en una etapa que históricamente ha estado marcada por cuestionamientos sobre transparencia y legitimidad.
Durante su intervención en cadena nacional, el presidente Bernardo Arévalo hizo énfasis en la necesidad de que la población se informe y observe de cerca las designaciones del TSE, la CC, el MP y la CGC. Sin embargo, el llamado ocurre en un contexto en el que la participación ciudadana en este tipo de procesos suele ser limitada y, en muchos casos, meramente simbólica.
Las elecciones de segundo grado se caracterizan por realizarse a través de cuerpos colegiados, comisiones de postulación y entidades gremiales, lo que reduce la intervención directa de la ciudadanía y concentra el poder de decisión en grupos específicos.
Esta dinámica ha sido señalada en el pasado como un factor que facilita pactos políticos y acuerdos alejados del interés público.
El propio presidente reconoció que durante años estas designaciones se llevaron a cabo sin procesos claros ni abiertos, una situación que ha contribuido a la desconfianza en instituciones clave para la democracia y el combate a la corrupción.
A medida que avanzan los procesos, el principal desafío será garantizar que las etapas se desarrollen con reglas claras, criterios objetivos y mecanismos de fiscalización efectivos.
La atención no solo estará puesta en los perfiles que resulten electos, sino también en la forma en que se toman las decisiones y en la capacidad del sistema para ofrecer resultados creíbles en un año decisivo para el equilibrio institucional del país.