Óscar Montt, ex candidato a diputado, es condenado a prisión por tráfico de cocaína ¡Conoce los detalles!

El Tribunal Tercero de Sentencia Penal dictó una condena de 12 años de prisión inconmutables contra Óscar Montt Solares, excandidato a diputado por el partido Bienestar Nacional (BIEN), tras hallarlo culpable del delito de tráfico, almacenamiento y comercio de cocaína.
La sentencia fue emitida el miércoles 7 de mayo, luego de varios meses de proceso judicial.
Montt fue capturado el 12 de noviembre de 2023, cuando conducía un vehículo en el que transportaba un paquete de cocaína.
#EnElPaísDCA | El Tribunal Tercero de Sentencia Penal condenó a 12 años de prisión a Óscar Montt Solares y a 20 años a Marcos Alexander Álvarez por el mismo delito y por portación ilegal de armas.
Ambos sindicados eran señalados por trasladar cocaína dentro de un vehículo… pic.twitter.com/BhE3iAAkEq
— Diario de Centro América (@DiariodeCA) May 7, 2025
Desde entonces, permanecía en prisión preventiva. La Fiscalía solicitaba una condena de 22 años, sin embargo, el tribunal impuso una pena menor, aunque firme y sin posibilidad de reducción.
Junto a él fue sentenciado Marcos Alexander Álvarez, quien lo acompañaba al momento del traslado del estupefaciente. Álvarez recibió una condena de 20 años: 12 por narcotráfico y 8 más por portación ilegal de armas de fuego.
Montt había buscado una curul en el Congreso en las elecciones generales de 2023, postulándose con el partido BIEN, fundado por el diputado Fidel Reyes Lee, una agrupación con arraigo en el oriente y norte del país. Sin embargo, su candidatura no prosperó.
Este caso se suma a otros procesos judiciales en los que han estado involucrados políticos guatemaltecos vinculados con el narcotráfico.
Entre ellos figuran el exalcalde Otoniel Lima Recinos, condenado en 2021 por liderar una estructura de tráfico de drogas, y los excandidatos presidenciales Mario Estrada y Manuel Baldizón, procesados en Estados Unidos por delitos similares.
Las autoridades continúan investigando posibles nexos entre estructuras del crimen organizado y actores políticos, en un contexto donde el narcotráfico sigue siendo una de las principales amenazas a la institucionalidad en Guatemala.