Nuevo repunte de COVID-19: lo que se sabe del brote y la variante NB.1.8.1 detectada en EE. UU.

Una nueva variante del virus SARS-CoV-2, llamada NB.1.8.1, ha sido recientemente detectada en Estados Unidos, lo que ha generado inquietud entre expertos y ciudadanos ante la posibilidad de un nuevo repunte de casos durante el verano.
La variante, que ya provocó un fuerte aumento de contagios en China y otros países asiáticos, ha sido identificada en varios estados del país norteamericano, incluyendo California, Ohio, Rhode Island, Virginia y Nueva York, según la base de datos del GISAID.
Sin embargo, hasta el momento se han confirmado menos de 20 casos en todo el territorio, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
¿Habrá un nuevo repunte de COVID?
Los expertos advierten que, basándose en tendencias anteriores, es probable que los casos aumenten entre junio y agosto.
“Aunque el COVID aún no se ha estabilizado completamente en un patrón anual predecible, ha habido picos en los últimos cuatro veranos, y anticipamos que eso podría repetirse”, indicó el doctor William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Vanderbilt.
Por ahora, los niveles de actividad del virus en las aguas residuales —una de las principales fuentes actuales para monitorear su propagación— son bajos, según datos del CDC al 28 de mayo. No obstante, se espera que esta situación cambie conforme avance la temporada.
Varios factores contribuyen a los repuntes veraniegos de COVID: mayor movilidad, reuniones en espacios cerrados y el hecho de que la inmunidad —por vacunación o infección previa— suele disminuir con el tiempo.
Solo el 23% de los adultos había recibido la vacuna 2024–2025 al 26 de abril, lo que podría dejar a gran parte de la población vulnerable.
¿Qué se sabe de la nueva variante NB.1.8.1?
NB.1.8.1 es una recombinación de la subvariante XDV.1.5.1 y presenta mutaciones adicionales en la proteína espiga que podrían aumentar su capacidad para evadir la inmunidad.
Fue clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “variante bajo vigilancia” el pasado 23 de mayo.
Aunque es altamente contagiosa, al igual que otras cepas de ómicron, no hay evidencia de que cause enfermedades más graves. La OMS considera que el riesgo global de esta variante es bajo.
Síntomas comunes de la variante NB.1.8.1
Los síntomas reportados son similares a los de otras variantes recientes de ómicron:
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Tos
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Dolor de garganta
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Congestión o secreción nasal
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Fatiga
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Fiebre o escalofríos
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Dolor de cabeza
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Dolores musculares
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Dificultad para respirar
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Diarrea
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Pérdida del gusto o el olfato
Cualquier persona puede enfermarse gravemente, pero los grupos de mayor riesgo siguen siendo los adultos mayores, los bebés pequeños, personas inmunocomprometidas y quienes padecen enfermedades crónicas.
¿Debo vacunarme contra el COVID?
La vacuna actual 2024–2025 está dirigida a las variantes JN.1 y KP.2 y sigue disponible para personas desde los seis meses de edad, según el CDC.
Con la posibilidad de un nuevo repunte, expertos recomiendan vacunarse, especialmente si no se ha recibido una dosis reciente.
La FDA anunció que las vacunas para 2025–2026 estarán enfocadas en la variante LP.8.1, pero aún deben someterse a ensayos clínicos para ciertos grupos.
Además, el gobierno ha dejado de recomendar vacunas de rutina para niños sanos y mujeres embarazadas, una decisión que ha generado controversia entre especialistas.
¿Cómo prevenir el COVID en esta nueva etapa?
A pesar de que la percepción pública sobre el COVID ha cambiado, los expertos insisten en que la preparación sigue siendo clave. Las recomendaciones incluyen:
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Estar al día con las vacunas.
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Hacerse pruebas si se presentan síntomas o tras exposición.
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Quedarse en casa si se está enfermo.
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Evitar el contacto con personas contagiadas.
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Usar mascarilla N95 en lugares cerrados y concurridos.
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Mantener el distanciamiento físico cuando sea posible.
“Es importante que sigamos atentos y preparados”, concluyó Schaffner. Aunque el impacto de NB.1.8.1 aún es incierto, los especialistas coinciden en que la vigilancia y la prevención siguen siendo nuestras mejores herramientas frente al virus.