“No hay fondos”, la respuesta que deja a miles de pacientes sin tratamiento oncológico

La atención a pacientes con cáncer en Guatemala enfrenta una crisis marcada por la falta de recursos y la limitada respuesta institucional.
El vicepresidente de la Liga Nacional contra el Cáncer, Dr. Amilcar Brabatti, expresó su preocupación por la incapacidad del sistema de salud para garantizar los tratamientos necesarios, a pesar de un amparo vigente que obliga al Estado a hacerlo.
Un fallo con poca ejecución
En 2018, la Corte de Constitucionalidad otorgó un amparo promovido por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), el cual ordena al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) garantizar los fondos suficientes para la atención de pacientes oncológicos.
Según Brabatti, este fallo representa un mandato claro: el Estado debe cumplir con su obligación de proteger la salud de la población. Sin embargo, la falta de acciones concretas ha limitado su alcance.
Presupuesto insuficiente frente a la demanda
Para 2025, la Liga Nacional contra el Cáncer recibirá una asignación de 100 millones de quetzales.
Aunque esta cifra representa un apoyo financiero, resulta insuficiente frente al incremento de diagnósticos y la demanda de tratamientos como quimioterapia y radioterapia.
“El número de pacientes que llega supera con creces la capacidad que podemos cubrir con los fondos actuales”, advirtió Brabatti, señalando que la situación compromete la continuidad de terapias vitales.
La deuda del Ministerio de Salud
El especialista también cuestionó la falta de voluntad política en la priorización de la atención oncológica.
Recordó que desde 2018 se han presentado solicitudes para reforzar el presupuesto destinado a este rubro, pero la respuesta oficial ha sido que no existen recursos disponibles.
Esta postura, indicó, mantiene en vulnerabilidad a miles de pacientes que requieren tratamientos urgentes.
La realidad del cáncer en Guatemala demanda soluciones inmediatas.
Con un marco legal que respalda el derecho de los pacientes y una demanda creciente, el desafío del Estado radica en garantizar el acceso efectivo a la atención.
Para Brabatti, la salud no puede continuar siendo un tema de debate político: debe convertirse en una prioridad nacional.