¿Negro o blanco? El humo que revela al mundo si ya hay Papa

Cada vez que el mundo espera a un nuevo líder de la Iglesia católica, todas las miradas se centran en una pequeña chimenea de la Capilla Sixtina.
De ella emerge una señal que, en cuestión de segundos, despierta júbilo o mantiene la expectativa en vilo: el humo. ¿Pero qué significa realmente ese humo blanco o negro que sale del Vaticano?
La elección de un nuevo Papa es un proceso milenario y secreto, conocido como Cónclave, en el que los cardenales se aíslan por completo del mundo exterior para elegir al sucesor de San Pedro. Mientras el mundo aguarda con emoción, los votos se realizan en total confidencialidad y se queman inmediatamente después de cada ronda.
Cada día se hacen hasta 4 votaciones.
Cada cardenal escribe un nombre en su papeleta.
Los votos se cuentan, se leen en voz alta, y luego… se queman.
La quema produce el famoso humo:
Negro: no hay PapaBlanco: Habemus Papam pic.twitter.com/HDtiin2oGY
— 🌞 el Alquimista Francés (@alquifr) April 21, 2025
Si las papeletas arden con una mezcla especial que produce humo negro, el mensaje es claro: no hay Papa aún. Es una señal de que ninguna de las votaciones alcanzó los dos tercios necesarios para nombrar al nuevo pontífice.
Pero cuando finalmente se llega a un consenso y uno de los cardenales acepta convertirse en el nuevo líder de la Iglesia, las papeletas se queman con otra mezcla química que produce humo blanco. Es entonces cuando se escucha la histórica frase: “Habemus Papam”, y el mundo sabe que ya hay un nuevo Papa electo.
Este antiguo código visual, que puede parecer simple, es en realidad uno de los símbolos más poderosos y esperados del catolicismo. Un ritual que convierte a una columna de humo en el mensaje más importante de la Iglesia: la continuidad de su liderazgo espiritual.