Marco Antonio Villeda Sandoval enfrenta una Gobernación en crisis

El presidente Bernardo Arévalo nombró a Marco Antonio Villeda Sandoval como nuevo ministro de Gobernación de Guatemala, tras la renuncia de Francisco Jiménez en medio de una tormenta institucional que pone a prueba al aparato de seguridad del país.
La designación se produce apenas días después de una fuga masiva de veinte reos de un penal de alta seguridad, un hecho que llevó al Ministerio Público a allanar la sede de la cartera para investigar posibles irregularidades en su gestión.
Villeda Sandoval, abogado con más de tres décadas de experiencia en el sistema judicial, ha sido juez internacional en Honduras y magistrado de la Sala de Mayor Riesgo.
Su perfil técnico y su trayectoria en la lucha contra la corrupción son vistos por el Ejecutivo como una carta para recuperar la credibilidad de una institución golpeada por denuncias internas, fallos operativos y falta de control penitenciario.
Desde el Gobierno se ha subrayado que su liderazgo será clave en la transformación profunda del Ministerio de Gobernación, con el compromiso de fortalecer la justicia y la seguridad ciudadana.
El nuevo ministro asume bajo una presión inmediata: el restablecimiento de la confianza pública tras los recientes escándalos, la reestructuración del sistema carcelario y la depuración de mandos policiales señalados por malas prácticas.
Según fuentes oficiales, una de sus primeras tareas será coordinar los esfuerzos de la Fuerza de Tarea Seguridad Guatemala 2025, un operativo interinstitucional impulsado en conjunto con agencias de Estados Unidos para frenar el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el lavado de dinero.
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Esta iniciativa busca reforzar la vigilancia en fronteras, modernizar la tecnología de inteligencia y garantizar que las acciones se desarrollen con apego a la legalidad y los derechos humanos.El contexto político tampoco le favorece.
La gestión de Francisco Jiménez dejó un ministerio fracturado, con denuncias de colusión entre funcionarios, presuntas redes de corrupción y un vacío de autoridad que debilitó la coordinación con la Policía Nacional Civil.
La renuncia de altos cargos, aunada a las investigaciones del Ministerio Público, ha generado un ambiente de desconfianza interna que Villeda deberá enfrentar con urgencia.
Entre los desafíos estratégicos destacan también la mejora de la coordinación regional frente al crimen organizado, la implementación del Plan Estratégico de Seguridad 2025-2035 y la optimización del control migratorio ante el incremento del tránsito irregular.
En el plano social, deberá atender la percepción de inseguridad y asegurar resultados concretos que traduzcan las políticas de seguridad en bienestar ciudadano.
La llegada de Villeda Sandoval representa, para muchos, el intento del Gobierno por rescatar una institución clave atrapada entre la política, la corrupción y la violencia.
No obstante, su éxito dependerá de su capacidad para estabilizar una estructura policial y penitenciaria al borde del colapso y transformar un ministerio que ha sido, durante años, símbolo del deterioro institucional en Guatemala.