Maras, cárceles y poder desde prisión: la batalla que busca frenar el Ejército

Las acciones implementadas por el Ejército en los centros penitenciarios han provocado una ola de reacciones en redes sociales, donde ciudadanos cuestionan si las medidas responden a una estrategia real de seguridad o si se trata de un despliegue simbólico.
Frente a estas críticas, el ministro de Defensa, Henry Sáenz, aseguró que los resultados se miden con datos y no con percepciones.
El funcionario reconoció que buena parte de los internos trasladados bajo estas medidas pertenecen a estructuras como la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, organizaciones señaladas de operar redes de extorsión y homicidios desde las cárceles.
En ese contexto, explicó que, aunque se habla de una posible militarización del sistema penitenciario, cualquier cambio estructural debe pasar por reformas legales, ya que actualmente el control de las prisiones no está en manos del Ejército.
Uno de los principales objetivos de las operaciones ha sido el bloqueo de las comunicaciones ilegales desde prisión hacia el exterior, una práctica que por años ha permitido a cabecillas criminales seguir dirigiendo delitos desde sus celdas. Según Sáenz, estas acciones han contribuido a una reducción de hechos violentos en las calles, aunque evitó dar cifras específicas.
Pese a ello, el debate continúa abierto, con sectores que exigen soluciones de fondo y no únicamente operativos temporales que, a su criterio, no atacan el problema estructural del sistema carcelario.