Los músicos hacen de su arte un arma por la paz de Ucrania

Barcelona, EFE | Los músicos ya demostraron que son un colectivo solidario durante la pandemia, cuando compartieron su arte en las redes sociales para hacernos el confinamiento más llevadero, y han vuelto a demostrarlo este martes en Barcelona, con un concierto contra la guerra en Ucrania que ha reunido a doce músicos españoles.
El líder de Sopa de Cabra, Gerard Quintana, La Companyia Elèctrica Dharma, Sau 30, Josele Santiago, David Krahe, Juan Dausà y Beth han sido algunos de los músicos que han actuado desinteresadamente hoy en la Sala Luz de Gas.
Toda la recaudación, unos 12.000 euros según la organización, ha ido a parar a la Fundación NEPP, que los entregará próximamente a Sonrisas de Ucrania en forma de ayuda humanitaria.
«Es triste tener que organizar una fiesta para acabar con el llanto de un niño, pero eso es lo que vamos a hacer», ha dicho el presidente de la Fundación NEPP, Jordi Domingo, poco antes de empezar el concierto.
La fundación que preside tiene proyectos en diferentes países, todos relacionados con la infancia y la salud, pero en esta ocasión se ha aliado con la Fundación Pare Manel y Sonrisas de Ucrania para ofrecer una ayuda de urgencia a este país europeo, cuyas necesidades aumentan cada día desde que estalló la guerra.
La primera en salir al escenario ha sido la pianista ucraniana Ekaterina Donchenko, que ha dado inicio al concierto con sonidos de su tierra.
Tras ella ha llegado la banda Flamingo Tours, cuyo saxofonista es ucraniano y acaba de volver de la frontera, donde ha ido a buscar a su familia, refugiados de guerra que hoy han acudido al concierto y han recibido un cálido aplauso del público.
El grupo Seasons ha interpretado a capella «Aquellas pequeñas cosas» de Joan Manuel Serrat y Elena Gadel ha conquistado al público con un tema de Clara Peya y otro de la guitarrista con la forma dúo, Marta Robles.
Las guitarras eléctricas han entrado en juego con Sau30 y su mítico «El tren de mitjanit» primero y con Joan Masdéu y su banda después.
Este último ha tocado dos temas de su disco «Els dies que vindran», «unos días que esperamos que sean mejores que los actuales para los ucranianos», ha dicho, justo antes de relacionar la guerra con la letra de su canción «No en tens prou», que habla «de un ego desbocado que necesita alimentarse de dolor, sin ser consciente del daño que origina a los demás».
El saxo de Dani Fornés, la voz de Cece Gianotti, las melodías de Manu Guix y las canciones de Beth se han ido sucediendo frente a las cerca de 700 personas que han llenado la sala.
«Es maravilloso ver como los políticos abren las puertas de Europa a los refugiados ucranianos y triste ver como las cierran a los que vienen por el Mediterráneo», ha denunciado Cisket Creus, que ha dedicado su canción a «esos políticos corruptos y asesinos».
Gerard Quintana ha interpretado en catalán «Master of war», una canción de Bob Dylan «que sirve para todas las guerras y que seguiremos cantando mientras sigan habiendo ciudadanos de primer y de segunda».
Joan Dausà ha sido uno de los más aplaudidos y el único que no ha comentado que tiene nuevo disco y un concierto a la vuelta de la esquina, probablemente porque tiene todas las entradas vendidas para su próximo bolo.
La Companyia Elèctrica Dharma ha dado las gracias al público por haber venido «a colaborar y a luchar contra la ignominia y la crueldad» y ha cerrado la noche dándolo todo.