Las reliquias del Hermano Pedro regresan para un evento histórico este 5 de agosto

El próximo martes 5 de agosto de 2025, Guatemala vivirá un acontecimiento cargado de espiritualidad e historia con la llegada de las reliquias del Hermano Pedro a la ciudad capital.
Esta peregrinación busca recrear el recorrido que el Santo del Calvario realizó desde la ermita que lleva el mismo nombre hasta el convento de las Catalinas, en la Antigua Guatemala, y se enmarca dentro de las celebraciones por los 25 años de la consagración de la venerada imagen del Señor Sepultado de Santa Catalina.
El Hermano Pedro, nacido en la isla de Tenerife, Canarias, el 19 de marzo de 1626, arribó a Guatemala alrededor de 1651, hace aproximadamente 376 años. Su llegada a la entonces Santiago de los Caballeros fue marcada por un fuerte temblor de tierra —un fenómeno que el mismo Pedro interpretó como señal de su propia culpa y pecado—, momento que se cuenta como el inicio de su vida de servicio y devoción en suelo guatemalteco.
Coralia Anchisi de Rodríguez, académica numeraria de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, ha rescatado esta anécdota en una conferencia disponible en línea, donde señala cómo el Santo, ante el temblor, se arrodilló para besar la tierra y con eso selló un profundo compromiso con su nuevo hogar.
El recorrido de la peregrinación se inspira directamente en la leyenda que narra el traslado nocturno y silencioso por parte del Hermano Pedro de una imagen del Cristo Sepultado desde el Templo del Calvario hasta el convento de las Catalinas. De acuerdo con relatos recogidos en el libro «Por los viejos barrios de la ciudad de Guatemala», del investigador Celso Lara Figueroa, esa madrugada el Hermano Pedro cargó la pesada imagen al hombro, soportando con esfuerzo su peso mientras recorría empedradas y solitarias calles, dejando visibles marcas y raspaduras en el carcañal de la imagen, hoy conservadas como testimonio.
El actual rector de Santa Catalina, Manuel Abac, comenta que la imagen del Sepultado no solo es un símbolo religioso sino un vínculo vivo con la figura del Hermano Pedro, tan respetado y venerado que su devoción ha acompañado esta reliquia durante siglos. Uno de los hitos recientes en la conservación de esa historia fue la restauración iniciada en 2012, cuando se decidió mantener visibles las “heridas” de la imagen para preservar la memoria histórica que la tradición oral sostiene.
Esta historia cobra aún más especial relevancia al conmemorarse el 25 aniversario de la consagración de la imagen del Señor Sepultado, un acto que ocurrió en el año 2000 bajo la bendición de monseñor Próspero Penados del Barrio, en compañía de monseñor Mario Enrique Ríos, consolidando un símbolo de fe y cultura en la comunidad guatemalteca.
Durante esta conmemoración, el templo de Santa Catalina acogerá distintos eventos que permitirán a fieles y visitantes experimentar la riqueza de esta tradición. La llegada de las reliquias del Hermano Pedro, facilitada por fray Edwin Alvarado, rector del templo de San Francisco el Grande en Antigua Guatemala, estará marcada por misas, exposiciones y peregrinaciones, iniciando el martes 5 y extendiéndose hasta el domingo 10 de agosto.
Horarios de Procesión
El día de su llegada, cerca de las 10 de la mañana, las reliquias serán recibidas en El Calvario para su veneración, seguidas por una misa a las 17 horas. Posteriormente, la reliquia recorrerá en peregrinación la 6a avenida del Centro Histórico, hasta llegar a la 5a calle y terminar en el templo donde se resguarda la imagen del Sepultado. Durante toda su estadía, los fieles podrán acceder a misa diaria y visitar el templo que permanecerá abierto hasta horas de la tarde, con horarios especiales para la celebración del aniversario.
Esta tradición, además de significar un encuentro religioso, representa un homenaje vivo al legado de un hombre santo que marcó la historia guatemalteca y que sigue inspirando a miles a través de la combinación de devoción, cultura y memoria histórica. El evento recuerda también antiguas leyendas como la del “Espanto Entierro”, una misteriosa procesión que se hacía sentir en las calles, incluso cuando en realidad la imagen no salía a desfilar, una señal del arraigo que estas creencias tienen en la comunidad.
Finalmente, esta peregrinación es también un recordatorio del paso del tiempo y de cómo se mantienen vivas las tradiciones a través de generaciones, reafirmando la importancia del Hermano Pedro como el santo de Guatemala, y sus reliquias como un vínculo tangible con la historia espiritual del país.
En suma, la llegada de las reliquias del Hermano Pedro no solo será un suceso religioso, sino una oportunidad para que Guatemala rememore y celebre uno de sus legados más queridos y profundos, en un acto que une fe, historia y cultura en un solo recorrido memorable.
