La industria tequilera en México certifica sus agaves para evitar un impacto ambiental

Derivado a la creciente sobreproducción de la planta del agave y los problemas ambientales que genera en cinco estados de México, la industria tequilera gestionó una certificación para asegurar que los productores elaboran la bebida tradicional mexicana sin deforestar o modificar nuevas áreas naturales.
El responsable de proyectos de sustentabilidad del Consejo Regulador del Tequila (CRT), Carlos López, dijo en entrevista con EFE que desde 2021 crearon el certificado ARA (Agave Responsable Ambiental), un esquema voluntario para evitar la deforestación por cultivos de agave azul.
“Nosotros certificamos el tequila, pero preocupados porque un productor de agave pueda causar un daño al medio ambiente o pueda meterse en un problema legal al hacer cambio de uso de suelo sin ninguna autorización, es que generamos esta herramienta de ARA”, aseguró.
Este organismo apuesta a la autorregulación de la industria y la buena voluntad de las empresas productoras para evitar invadir zonas naturales y rechazar la compra de agave cultivado en esas circunstancias, por parte de los agricultores.
Investigaciones científicas y organismos ambientalistas han señalado que la sobreproducción de agave propicia la invasión de ecosistemas claves para el medio ambiente y la mitigación del cambio climático, así como que los agricultores dejen de producir granos básicos como el maíz.
De acuerdo con el CRT, en los cinco estados que ostentan la denominación de origen del tequila hay 413,870 hectáreas de cultivos de agave distribuidas en 173 municipios.
En 2017, hubo 29 millones de plantas disponibles y cinco años después, en 2022, la cifra incrementó a 375 millones de plantas.
López aceptó que en los últimos años los productores de agave han invadido zonas forestales o ecosistemas que ofrecen beneficios ambientales de la mano del aumento en la producción de tequila, que en 30 años creció 526 %.