El factor clave radica en el ciclo lunar de 18.6 años, conocido como «standstill» o punto muerto lunar, que altera la posición extrema de la Luna en el horizonte. En 2025, esta superluna ocurre en el pico de ese ciclo, posicionándola más alta en el hemisferio norte y más visible en latitudes medias como Centroamérica. Entre 2024 y 2025 se registran las superlunas más cercanas del período, pero la de diciembre destaca por su brillo excepcional durante el solsticio invernal.
Hasta 2042, pasarán 17 años sin un evento similar, ya que las próximas superlunas no coincidirán con este standstill lunar que maximiza el diámetro aparente. Fuentes astronómicas como Star Walk confirman que la Luna Fría de hoy marca el cierre de un ciclo único, con el próximo equivalente en diciembre de 2042 bajo condiciones idénticas de perigeo y fase llena. Esto se debe a la órbita elíptica de la Luna, que varía su distancia de 363.000 km en apogeo a 357.000 km en perigeo.
Cinco datos curiosos de la Superluna Fría que ilumina el mundo hoy
En Guatemala y Centroamérica, donde el cielo despejado permite observación óptima, esta superluna invita a capturar un momento histórico antes de la larga espera. Aficionados locales ya comparten imágenes del horizonte este-sureste, destacando su proximidad a las Pléyades. La ausencia de eventos comparables hasta 2042 subraya la importancia de esta noche para la astronomía amateur.
Este fenómeno cierra tres superlunas de 2025 —octubre (Cosecha), noviembre (Castor) y diciembre— dejando un legado para generaciones futuras. Mientras el mundo mira al cielo hoy, se prepara para el próximo capítulo en 2042, recordando cómo la Luna sigue dictando ritmos cósmicos impredecibles.
