Fallas activas y placas tectónicas: el complejo contexto geológico de la secuencia sísmica

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) explicó que la reciente secuencia sísmica que afecta al país desde el pasado 8 de julio responde a la compleja interacción tectónica que caracteriza a Guatemala.
El territorio nacional se ubica sobre un sistema donde confluyen tres placas principales: la Placa de Cocos, la del Caribe y la Norteamericana.
Al sur del país, la convergencia entre la Placa de Cocos y la del Caribe genera un margen de subducción activo, mientras que en la zona central, la interacción entre la Placa Norteamericana y la del Caribe provoca una deformación transcurrente notable.
Esta combinación da lugar a una franja de deformación activa en la corteza continental, especialmente en la región conocida como el antearco, entre la fosa oceánica y el arco volcánico.
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Dentro de este entorno tectónico, la deformación regional se acomoda a través de múltiples fallas, entre ellas la Falla de Jalpatagua y otras del sistema de antearco dextral. Investigaciones recientes indican tasas de deslizamiento de hasta 7.1 milímetros por año en algunos segmentos.
Además, zonas como la caldera de Amatitlán y el graben de la Ciudad de Guatemala presentan una interacción compleja entre actividad volcánica y tectónica cortical, lo que contribuye a la sismicidad y a la evolución geológica de esta región altamente dinámica.
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