Ética sin interferencias: hasta dónde puede el Cang pedir cuentas a sus electos

Patricia Gámez, presidenta del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang), abordó uno de los dilemas más sensibles del gremio: hasta dónde puede la institución exigir cuentas a quienes resultan electos en sus procesos. “Claro que se puede exigir un comportamiento ético y responsable”, afirmó, al explicar que no todas las figuras elegidas por el colegio tienen el mismo grado de vínculo con quien las nombra.
Gámez explicó que cuando el Cang elige comisionados para integrar comisiones de postulación, estos sí actúan en representación directa del gremio profesional. “Ahí existe la plena facultad de exigir rigor, ética y compromiso”, señaló, al destacar que ese mandato obliga a los comisionados a responder ante el colegio por sus decisiones y su conducta.
Sin embargo, la presidenta marcó una línea clara cuando se trata de magistrados designados. “Cuando se elige al magistrado titular y suplente, ya no hay representación, hay designación”, puntualizó, recalcando que, una vez nombrados, pasan a ser completamente independientes y no pueden recibir instrucciones ni presiones del Cang.
La presidenta recordó que el Cang mantiene representantes en múltiples instancias del Estado, como el Consejo Superior Universitario, el INACIF y la Defensa Pública Penal, entre otros. “Todos deben actuar con base en el rigor ético y técnico que se exige”, afirmó, al subrayar que la presencia institucional del colegio conlleva una responsabilidad permanente.
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Sostuvo que esta amplia participación obliga al gremio a fortalecer sus mecanismos internos de vigilancia y exigencia. “La exigencia ética no es opcional”, indicó Gámez, al señalar que el prestigio del colegio depende en gran medida del desempeño de quienes actúan en su nombre en espacios estratégicos del Estado.
Gámez subrayó que los propios agremiados también tienen un rol activo en este proceso. “Si no cumplen, existe todo el derecho de demandárselo”, expresó, al promover una cultura de rendición de cuentas que no dependa únicamente de las autoridades del colegio, sino del involucramiento del gremio.
Para la presidenta del Cang, el reto está en encontrar el equilibrio entre respetar la independencia institucional y exigir responsabilidad ética. “Eso es lo que se espera de una sociedad avanzada”, concluyó, al insistir en que la madurez democrática del gremio se mide por su capacidad de exigir sin vulnerar la autonomía.
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