«Esto se demora»: la desesperanza se apodera de damnificados por inundaciones en Colombia

«Esto se demora», dicen resignados los habitantes de los barrios bajos de Montería, capital del departamento colombiano de Córdoba (noroeste), donde el agua de las inundaciones no solo cubrió calles y viviendas, sino también sus expectativas, y desde hace siete días conviven con la crecida del río Sinú sin creer que vaya a remitir pronto.
«Otras veces el agua ha tardado casi un mes en bajar», cuenta Yela Contreras, mientras camina con cuidado sobre unas tablas que hacen las veces de puente improvisado dentro de su casa inundada, al recordar que en este sector la emergencia no es una novedad sino una repetición y por eso nadie habla de horas ni de días, sino de semanas.
En este lugar de la capital departamental el agua no corre: se queda, y las calles parecen canales inmóviles de un color marrón espeso, y las viviendas, algunas construidas con bloques sin pañetar y otras con láminas de zinc y madera, quedaron a merced del río.
El silencio se rompe apenas por los pasos lentos de los lugareños, calculados para no hundirse en el barro y la emergencia no se vive con pánico, sino con desgaste.
🇨🇴| Perritos se aferran a una vaca para no morir ahogados, en medio de las inundaciones extremas que afectan a Córdoba, Colombia.
— Informa Cosmos (@InformaCosmos) February 6, 2026
El río amenaza con quedarse
Desde hace siete días, Yela no puede cocinar dentro de su casa y por las noches duerme fuera, a la espera de que el nivel del agua baje lo suficiente para regresar porque la vida quedó suspendida: «Mi esposo trabaja en el río y no ha podido trabajar», dice.
Él es Alberto Contreras, un arenero de oficio, uno de los tantos trabajadores informales que dependen directamente del mineral que extraen del lecho del río para las construcciones de Montería.
El trabajo es manual, rudimentario, donde se valen de un tanque metálico, una cuerda y el cuerpo dentro del agua, pero hoy no hay forma de hacerlo.
«Vivimos del río, pero ahora el río nos dejó sin nada», porque la creciente no solo inundó la vivienda, también paralizó el ingreso económico de esta pareja y la afectación, dice, es inmediata porque no es solo la pérdida material, sino la incertidumbre diaria.
«Estamos desesperados, no sabemos para dónde ir», señala, y agrega que el nivel del agua ya no se mide por días, sino por horas. «Ayer estaba más abajo, anoche subió, y esta mañana volvió a subir (…) A cada rato va subiendo unos centímetros».
Unos metros más adelante, Enrique Oviedo, adulto mayor y habitante del sector, señala hasta dónde llegó el agua dentro de su casa y dice resignado que se quedó hasta el día anterior allí, pero ya no fue posible por cuenta del lodo abundante.
Frente a las inundaciones que afectan a varias comunidades del departamento de Córdoba, he designado a la Ministra de Defensa (e) @AngelicaVerbelL para que este miércoles 4 de febrero participe el Puesto de Mando Unificado (PMU) instalado en Montería.
Desde el territorio, y en… pic.twitter.com/N7gIct24gC
— Pedro Arnulfo Sanchez S. Orgullosamente Colombiano (@PedroSanchezCol) February 4, 2026
«Hasta ayer estuvimos adentro, pero ya no se puede», repite mientras el agua le llega por encima de las rodillas, lo que lo obligó a sacar los pocos enseres que tenía y a subir otros hasta el techo.
Con la inundación llegaron también otros temores
Enrique habla de serpientes negras que entraron a la vivienda arrastradas por la crecida por lo que su hogar dejó de ser un refugio.
Esta vez, a diferencia de otras inundaciones, el agua superó los límites conocidos: «Antes llegaba hasta allá», dice señalando una casa vecina mientras acepta resignado: «ahora sí se nos metió».
La ayuda llega de manera intermitente en una ciudad donde aproximadamente 32.000 personas son atendidas, según la Alcaldía de Montería, por lo que algunas fundaciones, comerciantes y vecinos llevan comida preparada en las noches para los damnificados.
En Montería la emergencia se vive como una espera prolongada porque el agua ocupa el espacio, el tiempo y la mente, y mientras el río Sinú permanezca desbordado y quieto, la vida seguirá en pausa, sostenida por la frágil esperanza de que algo -el nivel del agua o la paciencia- empiece a bajar primero.
#Viral ¡Desgarrador! Este caballito fue visto hace unas horas aferrado a la vida en en una pequeña loma en medio de las terribles inundaciones en Canalete, Córdoba, tras el paso del Frente Frío que azota las costas del Caribe colombiano. El equino se ve rodeado por una corriente… pic.twitter.com/OMOHR3dPoD
— Última Hora Col (@ultimahoracol_) February 3, 2026