viernes, 13 de febrero de 2026
Sin Categoria

EN FOTOS | Así fue la pasión futbolera del Papa Francisco

21 de abril de 2025
EN FOTOS | Así es la esquina futbolera del Papa Francisco

Jorge Mario Bergoglio, papa Fransico, tenía apenas nueve años cuando vivió su primer amor futbolero: el San Lorenzo campeón de 1946, guiado por el mítico “terceto de oro” —Armando Farro, René Pontoni y Rinaldo Martino—, una delantera que haría historia.

Fue esa trinidad deportiva la que marcaría para siempre al futuro papa Francisco, cuya pasión por el fútbol nunca fue un secreto, ni siquiera en los tiempos solemnes del Vaticano.

Su devoción no nació solo desde las gradas. Su padre fue jugador de baloncesto del club de Boedo, y desde entonces, la rutina familiar de los domingos combinaba misa y fútbol en el viejo Gasómetro.

Esa tradición arraigó en Bergoglio con fuerza y se reflejó en su fidelidad inquebrantable: su carnet de socio, el número 88535N-0, permaneció activo durante décadas, con la cuota pagada religiosamente.

Del Gasómetro al Vaticano

Cuando en 2013 fue elegido papa, su amor por San Lorenzo cruzó el Atlántico.

Apenas un año después, celebró desde Roma el mayor logro internacional del club: su primer título en la Copa Libertadores, frente al Nacional de Paraguay.

Papa Fracisco

El Vaticano recibió entonces al presidente Matías Lammens, al vicepresidente Marcelo Tinelli y al entrenador Edgardo Bauza, quienes le llevaron una camiseta con su nombre y una réplica del trofeo que hoy reposa como reliquia entre las paredes del Estado pontificio.

Pero no todo fue dulzura. En una anécdota revelada por Alfio “Coco” Basile, exentrenador del club, se supo que Bergoglio —entonces arzobispo de Buenos Aires— solía acudir al estadio a bendecir al equipo.

Sin embargo, Basile, decidido a romper la mala racha, le cerró la puerta: “¿Cómo vamos a seguir recibiendo al mismo cura que nos trae mufa?”, le dijo al presidente Fernando Miele. Irónicamente, con Francisco en la Santa Sede, la ‘mufa’ terminó.

Papa Fracisco

Una prédica con acento futbolero

Francisco no solo admiraba el deporte, también lo predicaba.

Definía al fútbol como “el deporte más bello del mundo” y lo utilizaba como metáfora espiritual.

En encuentros con jugadores de Argentina e Italia, invitaba a “jugar en equipo” y a “competir con honestidad”.

Para él, el deporte era una herramienta misionera, un puente hacia Jesucristo, especialmente entre los jóvenes.

En 2014, dirigiéndose a atletas italianos, declaró que el deporte ayuda a rechazar el egoísmo, fomenta la hermandad y puede “construir puentes más allá de razas, religiones e ideologías”.

Sus analogías eran frecuentes: “Jugar un partido honesto en el campo en el que Dios me puso” fue una de las más citadas.

Un hincha con opinión y espíritu crítico

Como buen argentino, Bergoglio también tenía sus debates futboleros. Consideraba a Pelé, Messi y Maradona entre los más grandes, aunque diferenciaba al Diego futbolista del hombre: “Pobrecito, cayó en manos de quienes lo adulaban y no lo ayudaban”, dijo.

Con él se reunió varias veces, incluso recibiendo una camiseta de la selección con su nombre.

Papa Fracisco

A Messi, en cambio, lo describió como “correctísimo, todo un señor”.

En 2014, el astro viajó especialmente a Roma para recibir la bendición papal antes de un amistoso entre Argentina e Italia, aunque no pudo jugar por una lesión. Aquel gesto lo conmovió profundamente.

No obstante, su mirada sobre la selección argentina era mucho más severa.

Aprovechó la victoria en Qatar 2022 para lanzar una crítica cultural: “Los argentinos tenemos eso: empezamos con entusiasmo y dejamos las cosas a la mitad”, reflexionó, en alusión a los altibajos del equipo nacional.

Papa Fracisco

Un legado que trasciende el balón

Francisco vio siempre en el deporte un valor universal. En su mensaje antes de los Juegos Olímpicos de París, pidió que el evento sirviera para unir culturas y visibilizar el esfuerzo de los atletas con discapacidad.

También se mostró crítico frente al modelo comercial del deporte moderno, lamentando que muchos atletas “pierden la alegría de jugar” atrapados en un sistema que los convierte en mercancía.

Papa Fracisco

A lo largo de su pontificado, felicitó a campeones como Jannick Sinner, y dedicó oraciones por figuras como Michael Schumacher o Alex Zanardi, tras sus accidentes.

En cada gesto, Francisco reafirmaba su idea de que el deporte es mucho más que competencia: es humanidad, encuentro y trascendencia.

En una entrevista con Sportweek, resumió su visión con una frase que podría aplicarse tanto a los santos como a los campeones:
“Conocen la fatiga, pero no les pesa.”

EN FOTOS | Así fue la pasión futbolera del Papa Francisco - La Red 106.1