¡El Templo de San Francisco renace! Una obra maestra restaurada al detalle

La Municipalidad de Guatemala, a través de su Dirección del Centro Histórico (DCH), ha culminado un ambicioso proyecto que devuelve la grandeza a la fachada del Templo Histórico de San Francisco.
Esta restauración, resultado de una colaboración entre entidades públicas y privadas, representa un esfuerzo monumental para preservar un patrimonio que ha resistido el paso de casi dos siglos y múltiples adversidades.

El proyecto de restauración comenzó a gestarse a principios de 2022, cuando expertos en patrimonio y arquitectura iniciaron un proceso meticuloso de documentación y planificación.
Este incluyó registros fotográficos, levantamientos con dron y un análisis exhaustivo de las condiciones del templo.
Con estos datos, se elaboró un expediente técnico detallado que permitió la autorización de las obras, sentando las bases para un proceso de conservación minucioso.

El éxito de la restauración se debe a la colaboración de la Municipalidad de Guatemala, la Dirección del Patrimonio Cultural y Natural, el Ministerio de Cultura y Deportes, la Orden de Frailes Menores Conventuales y el Instituto de Antropología e Historia, entre otros.
La entidad Adesca aportó financiamiento clave para la adquisición de materiales, mientras que las Reservas Militares del Ejército de Guatemala y varias empresas privadas contribuyeron con mano de obra y apoyo logístico.
Detalles restaurados, una historia redescubierta
La intervención incluyó la eliminación de capas pictóricas inadecuadas y la reposición de elementos arquitectónicos como la mampostería y los detalles escultóricos.
Capiteles compuestos con hojas de acanto, bajorrelieves y las icónicas esculturas de Moisés y Elías, que flanquean la fachada, fueron restaurados utilizando técnicas tradicionales y materiales como piedra pómez y polvo de mármol.
La puerta principal, una impresionante pieza de más de seis metros de altura, también fue objeto de una detallada restauración por parte de la Escuela Taller Municipal.
Se identificaron hasta cuatro tipos diferentes de madera, y se llevaron a cabo injertos de caoba y cedro para devolverle su apariencia original.
Más de 200 rosetones de bronce y otras piezas metálicas fueron cuidadosamente pulidos y restaurados.

El proyecto ha permitido que el Templo de San Francisco recupere su esplendor, devolviendo al Centro Histórico de la ciudad uno de sus monumentos más emblemáticos.
La restauración no solo preserva la belleza arquitectónica del lugar, sino que reafirma el compromiso de la Municipalidad de Guatemala y sus aliados en la protección y valorización del patrimonio cultural.
La intervención en el Templo de San Francisco va más allá de la restauración de una estructura; es un recordatorio del valor de la historia y de la importancia de unir esfuerzos para proteger lo que representa la identidad de una nación.
Con este proyecto, el legado del templo resplandece nuevamente, invitando a futuras generaciones a conocer y preservar su riqueza cultural.
