El Salvador reporta casos de coronavirus en dos cárceles con hacinamiento

La Dirección General de Centros Penales (DGCP) de El Salvador confirmó que dos cárceles de El Salvador –las ubicadas en San Vicente y Quezaltepeque– registran sendos brotes de covid-19, que han afectado a al menos 36 privados de libertad y a un indeterminado número de empleados. El sistema penitenciario del país centroamericano es uno de los más hacinados del continente y del mundo: en la actualidad acoge a más de 37.000 reos en centros diseñados para un máximo de 21.000.
Mediante pruebas PCR, «han dado positivos 25 reos en el Centro Penitenciario San Vicente, y hay 11 privados de libertad diagnosticados en el penal de Quezaltepeque», confirmó el director de Centros Penales, Osiris Luna, en una conferencia de prensa celebrada la tarde del 25 de mayo.
Luna dijo que empleados contagiados pero «asintomáticos» de la DGCP fueron los portadores del virus dentro de las penitenciarías, y aseguró que ya se han tomado las medidas para tratar de controlar los brotes: «Estábamos preparados y en este momento ya tenemos controlada la situación».
El plan original, sin embargo, era evitar que el virus SARS-CoV-2 ingresara en las cárceles, por la vulnerabilidad y el hacinamiento de los privados de libertad en el sistema penitenciario salvadoreño.
Ubicada a 65 kilómetros al oriente de la capital, San Salvador, la cárcel de San Vicente es un recinto diseñado para 400 personas. En enero de 2019 albergaba a más de 1.600, por lo que estaba al 400 % de su capacidad. En este centro se han confirmado 25 casos.
La voz de alarma de lo que estaba ocurriendo en San Vicente, de hecho, la dio la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, que emitió un comunicado en el que advertía de que «son prácticamente imposibles la separación física y el autoaislamiento en las condiciones en las que viven los privados de libertad, así como las recomendaciones de higiene y lavado de manos».
La prisión de Quezaltepeque, en el departamento de La Libertad, está a apenas 20 kilómetros al norte de la capital. Con una capacidad instalada de 480 personas, en enero de 2019 eran más de 1.900 los reos que acogía. Quezaltepeque es una de las seis prisiones que el Estado salvadoreño tiene reservadas exclusivamente para integrantes de maras o pandillas; en concreto, alberga a miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) y de las dos facciones del Barrio 18, la 18-Sureños y la 18-Revolucionarios.