El motivador y conferencista Daniel Habif y su esposa Anyha Ruiz estuvieron «a punto de morir» en Londres, Inglaterra

Una verdadera pesadilla vivieron el conferencista mexicano Daniel Habif y su esposa, Anyha Ruiz, luego de estar a punto de morir a manos de un grupo de hombres en uno de sus más recientes viajes a Londres, Inglaterra.
El famoso motivador y escritor se encontraba junto a su esposa recorriendo las calles de la turística ciudad cuando se percataron de que varios hombres hacían algo incorrecto, por lo que al intentar intervenir fueron atacados con una brutal golpiza, sin que nadie los defendiera.
Fue Anyha quien contó la difícil experiencia a través de su cuenta de Instagram, donde mostró enormes hematomas y heridas y narró cada detalle de la perturbadora situación.
Según la mexicana, una mujer inmigrante estaba siendo hostigada por cuatro hombres jóvenes, quienes la insultaron y corrieron de la vía pública cuando ella se encontraba cantando ópera en la calle.
“Estos salvajes, sin reparo y sintiéndose dueños de la calle le quitaron el micrófono, se burlaron, la humillaron enfrente de todos”, contó textualmente.
“Daniel “lamentablemente” en el mejor de los lugares de total empatía les pidió dejaran trabajar a la chica, (que ella ya les había pedido que por favor pararan)”, y ese habría sido el detonante para que los hombres llenos de ira se abalanzaran contra ellos y les atacaran “con botellas de vidrio, escupitajos, insultos xenófobos y golpes”, prosiguió.
Los cuerpos de Anyha y Daniel son el testimonio de lo que ocurrió, pues mientras él terminó con fuertes golpes en la espalda y las costillas, ella recibió patadas en su brazo y que le generaron moretones y herida, pues según las fotografías que compartió, su piel se abrió en uno de los extremos.
Anyha lamentó que en el lugar se encontraran más de 40 personas y ninguna fuera capaz de intervenir para que dejaran de golpearlos.
Tampoco nadie tuvo iniciativa para alertar a las autoridades sobre lo que estaba ocurriendo, aunque dijo entender de alguna forma que el miedo se tradujo en indiferencia.
Relato
Daniel y yo íbamos de regreso al hotel al anochecer, y 4 jóvenes hombres, en vía pública nos atacaron con botellas de vidrio, escupitajos, insultos xenófobos y golpes, cegados por el coraje y sin medir las consecuencias.
Sus miradas desbordaban ira y odio, su corporalidad era de zombies literal y sin pensar que con uno de esos golpes pudieron acabar con la vida de otro ser humanos.
Así fue como recibí en el brazo una patada y Daniel un golpe en la espalda.
Patadas y golpes en las costillas en el cuerpo de Daniel que al día de hoy continúan sanando.
¿Y saben por qué? Por pedirles que dejaran de hostigar a una chica inmigrante que estaba ganándose la vida cantando ópera en la calle.
Estos salvajes, sin reparo, sintiéndose dueños de la calle, le quitaron el micrófono, se burlaron, la humillaron frente a todos.
Ella, en total indefensión, pidiendo que por favor la dejaran trabajar y ellos prepotentes y cínicos sintiéndose con el derecho de hacer su baja voluntad, no pararon.
Daniel “lamentablemente” en el mejor de los lugares de total empatía les pidió dejaran trabajar a la chica, (que ella ya les había pedido que por favor pararan)
Siempre le ha sido imposible quedarse estático ante estas situaciones porque es aquello que lo mueve, que vas más allá de la razón.
Mientras más de 40 personas presentes presenciaron los hechos, nadie movió un dedo, ni gritó o siquiera intentó llamar a la policía.
Es entendible desde un mínimo espacio que no iban a meterse por miedo, pero algo pudieron hacer: intervenir con⬇️”, dice su publicación.