El dilema guatemalteco: Estabilidad macroeconómica frente a persistente pobreza

El reciente informe de Standard & Poor’s que mejora la calificación crediticia de Guatemala a BB+, dejándola a solo un paso del grado de inversión, ha puesto de relieve una paradoja que caracteriza a la economía guatemalteca: una notable estabilidad macroeconómica que coexiste con alarmantes niveles de pobreza que afectan a más de la mitad de la población.
Esta contradicción fue abordada directamente durante una entrevista con Álvaro González Ricci en La Red 106.1, presidente del Banco de Guatemala (Banguat), quien reconoció que el país enfrenta el desafío de traducir sus logros macroeconómicos en mejoras tangibles para la calidad de vida de sus ciudadanos.
«Guatemala tiene alrededor del 55% de pobreza en el país, y la pobreza y la falta de infraestructura es, diría yo, el desafío principal que está poniendo la calificadora», admitió González Ricci, señalando que superar estos obstáculos es fundamental para que el país pueda alcanzar el codiciado grado de inversión en futuras evaluaciones.
El contraste es, en efecto, llamativo. Por un lado, Guatemala exhibe indicadores macroeconómicos envidiables para muchos países de la región: una inflación controlada de aproximadamente 1.5%, por debajo del límite inferior de la meta establecida por el Banguat; un tipo de cambio estable; reservas monetarias internacionales históricamente altas; y uno de los niveles de deuda pública más bajos de América Latina.
Por otro lado, más de la mitad de sus habitantes vive en condiciones de pobreza, con acceso limitado a servicios básicos, infraestructura deficiente y escasas oportunidades de desarrollo económico, especialmente en zonas rurales donde se concentran las poblaciones indígenas.
Ante el cuestionamiento sobre si esto no representa un «fracaso estructural de las políticas económicas conservadoras», González Ricci defendió el enfoque gradualista adoptado por Guatemala. «No se puede dar todo junto», argumentó, explicando que establecer indicadores macroeconómicos sólidos es el primer paso necesario para poder abordar efectivamente los problemas de pobreza y desarrollo.
«Lo primero que hay que hacer para reducir la pobreza y para mejorar la calidad de vida de los guatemaltecos, reducir o aumentar el PIB per cápita, por ejemplo, o sea, los ingresos totales por cada persona que vive en Guatemala, es cabalmente tener estos indicadores macroeconómicos sólidos, buenos y mejorando», sostuvo el presidente del Banguat.
González Ricci reconoce que para transformar la estabilidad macroeconómica en desarrollo inclusivo, es fundamental invertir estratégicamente los recursos públicos. «Ese presupuesto se materialice en carreteras, caminos rurales, puertos, aeropuertos, sin descuidar salud, educación, pero principalmente infraestructura, porque recordemos que la infraestructura es lo que más crecimiento genera en el corto plazo, lo que más fuentes de empleo genera en el corto plazo», explicó.
El informe de S&P parece respaldar esta visión, señalando que para alcanzar el grado de inversión, Guatemala necesita mejorar significativamente su infraestructura y reducir sus índices de pobreza. La calificadora también destaca la importancia de la colaboración entre el Ejecutivo y el Legislativo para implementar reformas estructurales que permitan avanzar en estos objetivos.