El costo real de la migración ¿Vale la pena?

Cada año, miles de guatemaltecos emprenden el viaje hacia Estados Unidos con la esperanza de una vida mejor.
Sin embargo, más allá de los ingresos que puedan obtener, el proceso migratorio conlleva un alto costo emocional, económico y social. La gran pregunta es: ¿realmente vale la pena?
El sacrificio detrás del sueño americano
Iris Pérez, periodista de La Red, ha investigado de cerca la vida de los migrantes guatemaltecos en Estados Unidos.
“Muchos llegan con la ilusión de ganar más dinero, pero pronto descubren que la vida allá es costosa y que la mayoría de sus ingresos terminan en renta y gastos básicos”, explica.
Un migrante guatemalteco puede ganar aproximadamente $1,500 quincenales, pero el costo de un apartamento oscila entre $1,500 y $1,800 mensuales.
Para reducir gastos, la mayoría opta por compartir vivienda con tres o cuatro personas, lo que limita su privacidad y calidad de vida.
Además, deben enfrentar largas jornadas laborales, falta de acceso a servicios de salud y, en muchos casos, el riesgo de la deportación.
El precio de la separación familiar
Otro costo invisible de la migración es la separación de las familias.
Padres que dejan atrás a sus hijos, jóvenes que abandonan a sus padres ancianos y parejas que deben vivir a la distancia.
Este fenómeno ha generado lo que algunos expertos llaman “orfandad por migración”, donde los niños crecen sin la presencia de sus progenitores, aunque reciban apoyo económico.
Según estudios, esta ausencia afecta el rendimiento escolar y el bienestar emocional de los menores. “El dinero no reemplaza el amor y la presencia de un padre o madre”, señala la psicóloga Maritza Gómez.
¿Vale la pena migrar?
Si bien muchos logran mejorar sus condiciones económicas y brindar una mejor calidad de vida a sus familias en Guatemala, la realidad es que no todos consiguen el éxito esperado.
Algunos enfrentan explotación laboral, discriminación y problemas legales, mientras que otros terminan en situaciones vulnerables o en la indigencia.
Por otro lado, expertos coinciden en que, si en Guatemala existieran más oportunidades de empleo y desarrollo, la migración no sería una necesidad para tantas personas.
Invertir en educación, capacitación y emprendimiento podría ser una alternativa para que los guatemaltecos construyan un futuro sin tener que arriesgarlo todo en un país extranjero.