viernes, 13 de febrero de 2026
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De sobrecupo a desabasto: el nuevo director del San Juan de Dios revela plan para rescatarlo

1 de agosto de 2025
De sobrecupo a desabasto: el nuevo director del San Juan de Dios revela plan para rescatarlo

El Hospital General San Juan de Dios, una de las instituciones de salud más importantes de Guatemala, atraviesa una crisis multidimensional que incluye sobrecupo en emergencias, falta de medicamentos, escasez de equipo hospitalario, insuficiente personal médico, problemas administrativos e infraestructura deteriorada.

En medio de este panorama complejo, el Dr. Juan Carlos Reyes ha asumido la dirección del nosocomio, enfrentándose a lo que algunos describen como «una papa caliente».

Durante una entrevista concedida a La Red 106.1 FM, el nuevo director abordó los retos que enfrenta y explicó sus motivaciones para aceptar este desafiante cargo.

«Siempre hay retos en la vida y uno ve desde el punto de vista médico la sensibilidad humana. Hemos trabajado aquí por muchos años y creo que eso es lo que nos motiva a venir día a día al hospital», expresó Reyes, evidenciando un profundo vínculo emocional con la institución.

El Dr. Reyes destacó que el hospital se ha convertido en parte integral de la identidad de quienes laboran en él: «Ese día a día este hospital se vuelve parte de nosotros mismos, a nuestros trabajadores que tenemos esa… ahí sí que se nos mete ese senso en Juanero y queremos lo mejor siempre para el paciente y para nuestro hospital».

Sin embargo, transformar ese cariño institucional en mejoras tangibles representa un desafío significativo. El nuevo director reconoció abiertamente la dificultad: «La verdad es que es difícil poder hacerlo.

No es imposible, pero sí es difícil. Son años que tenemos. No puedo decir que abandono realmente, pero sí es, digamos, es un desgaste diario que el mismo edificio tiene».

Una de las explicaciones que ofreció el Dr. Reyes sobre el estado actual del hospital se basa en estándares internacionales. «Hay una evaluación a nivel internacional que se llaman hospitales seguros y eso lo maneja la OPS a nivel internacional en todos los hospitales del mundo. Y ahí está muy bien identificado que un hospital con esas características, con ese flujo de pacientes, con ese uso de servicio, su vida media es de 20 años», explicó.

El problema fundamental, según señaló, es que las torres de construcción del hospital, entregadas después del terremoto, ya han superado ampliamente esa vida útil de 20 años. Esto ha generado un ciclo de deterioro constante: «Lo que se ha estado logrando hacer es mantenerla, digamos, funcionando, pero el desgaste mismo del día a día hace que se deteriore alguna situación, se mejora una, se deteriora otra. Entonces pareciera que nunca se hace nada».

Ante esta situación, el Dr. Reyes considera que es necesario «redoblar los esfuerzos en el tiempo para poder mejorar esto». También señaló que el crecimiento poblacional ha sobrepasado la capacidad de la red de servicios de salud: «Ya nos estamos quedando un poquito cortos y seguimos dando respuesta a este hospital y al hospital Luzbel, a las grandes demandas de la metropolitana y como somos de referencia, pues a otros hospitales departamentales».

Otro de los desafíos identificados durante la entrevista es la constante tensión entre lo urgente y lo importante. Cuando se le consultó si las emergencias diarias consumían recursos que podrían destinarse a mejoras estructurales, el Dr. Reyes explicó la diferencia entre la urgencia desde el punto de vista clínico y la percepción de urgencia desde la perspectiva del paciente.

«Desde el punto de vista clínico, para nosotros la urgencia es algo que hay que hacer en ese momento porque si no, el paciente fallece. Pero desde el punto de vista del ser humano, de la persona, es otra urgencia», explicó. «Yo puedo venir por un dolor abdominal, que tal vez es una diarrea, digamos, que hay que tratarla, pero desde el punto de vista clínico no es tan urgente como un paciente que entra en shock, pero para la persona su percepción es que es una urgencia».

A pesar de reconocer que «las urgencias y las emergencias del día a día nos consumen mucho tiempo», el Dr. Reyes enfatizó la necesidad de una planificación a corto, mediano y largo plazo para mejorar las condiciones de atención.

Respecto a su relación con las autoridades superiores, el nuevo director expresó confianza en el apoyo mutuo: «Las autoridades del despacho están conscientes de las necesidades de este hospital y tenemos confianza entre ambas partes que va a haber apoyo, tanto de ellos para nosotros como de nosotros para ellos». Sin embargo, reconoció que el tiempo disponible para implementar cambios en el año fiscal actual es limitado: «Ya estamos entrando agosto y para un año administrativo fiscal pues ya nos quedan cuatro o cinco meses, nada más».

Ante la pregunta sobre cómo priorizar entre tantos frentes de crisis, el Dr. Reyes fue claro en su enfoque: «Lo primero es centrarnos para lo que estamos, que es la atención directa al paciente». Para lograr esto, identificó como prioridad inmediata el abastecimiento de insumos, medicamentos y material médico quirúrgico, seguido por el fortalecimiento del personal mediante nuevas plazas y contrataciones que espera concretar en el transcurso del mes.

El plan del nuevo director incluye también optimizar los recursos disponibles: «Con lo que tenemos y con lo que nos van a dar, optimizarlo al máximo para poder solventar esta situación, y luego pues ya estamos con cada dirección, viendo los planes de trabajo a corto, mediano y largo plazo».

El Dr. Juan Carlos Reyes asume así la dirección de un hospital emblemático que enfrenta desafíos estructurales profundos, con la difícil tarea de equilibrar las emergencias diarias con las necesidades de transformación a largo plazo, en un contexto de recursos limitados y expectativas ciudadanas elevadas.